Cuidar del hogar es una responsabilidad muy grande porque es el espacio en el que más tiempo vamos a pasar en toda la vida. Por tanto, no podemos poner excusas a la hora de hacer lo que os acabamos de decir. Principalmente, porque es en nuestro hogar donde viven las personas que son más importantes para nosotros: nuestra pareja, nuestros hijos, nuestros hermanos… No hay que tener reparos en invertir lo que sea necesario en hacer que la calidad de la vida que tenemos en ese espacio sea mejor. Y es que, si nos descuidamos, todo lo que conforma el hogar va a ser cada vez más viejo y se va a ir desgastando. Hay que intervenir a tiempo para renovarlo.
Es aquí donde entra todo lo que tenga que ver con reformas. Este es un apartado clave en todo lo que tiene que ver con el bienestar en el hogar. Seguro que, a lo largo de vuestra vida, habéis visto a vuestros padres y madres plantearse la necesidad de acometer cambios en el hogar, o a cualquier tienda que conocierais de toda la vida cerrar sus puertas de manera temporal para también llevar a cabo algún cambio que se entendiera fundamental para hacer más cómodo el espacio a los clientes o incluso a los propios trabajadores de la misma. El caso es que una reforma va a generar una mejora sustancial de la habitabilidad del espacio y que ese es un objetivo lo suficientemente importante como para que nos tomemos el asunto en serio.
Claro, al hablar de un tema como este es inevitable no hablar de algo que siempre está ahí en nuestra cabeza: el coste. Estamos hablando de un factor que es fundamental para mucha gente porque lógicamente afecta a nuestro bolsillo. Incluso aunque sepamos que es por una buena causa y por algo que nos va a venir bien, soltar ese dinero no siempre es algo que nos venga bien. Según una noticia a la que hemos tenido acceso y que procede de la página web de El Economista, el coste por metro cuadrado puede ser de 350 euros, aunque la cifra casi se duplica si estamos hablando de una reforma integral.
Una de las estancias que primero pensamos en reformar siempre es la cocina. Junto con el baño, es una de las que estimamos que más lo requiere. Por tanto, no cabe la menor duda de que conviene pensar, aunque sea en el largo plazo, en qué tipo de cambios serían necesarios en un espacio como la cocina para conseguir que la estancia cumpliera con nuestras necesidades. Una vez que pensáramos en eso, ya podríamos encontrar el momento más idóneo para llevarlo a cabo en función de nuestro presupuesto y lo acuciante que fuera nuestra necesidad, pero lo que no puede faltar nunca es el hecho de que tengamos siempre un plan en mente para la cocina.
Una de las cosas que hay que tener siempre en mente cuando tratamos de pensar en cuestiones que puedan mejorar nuestra cocina es la ergonomía. Tengamos en cuenta que este no es un espacio que se use para descansar. Más bien, todo lo contrario: es la estancia en la que más trabajo solemos hacer, puesto que tenemos que cocinar aquello que nos vamos a comer. Los amigos de Alfa Interiorismo, especialistas no solo en todo lo que tiene que ver con cocinas, sino también en otros espacios del hogar, nos han hablado de algunas de las nociones básicas que rodean a la ergonomía dentro de una cocina. Vamos a repasarlas.
Antes de nada: piensa en las instalaciones y la electricidad
Es lo primero en lo que tenemos que pensar sin lugar a ninguna duda. La cocina es el espacio de la vivienda en el que hay más conexiones, así que es lógico que tengamos que pensar en todo lo que tenga que ver con esas instalaciones, puesto que, en caso de que no fuera así, nos podríamos encontrar con muchos problemas incluso antes de que empezáramos a usarla. Y esa no sería la mejor noticia para disfrutar de un espacio como del que estamos hablando y que nos sirviera exactamente para lo que queremos usarlo. Teniendo en cuenta lo importante que es el uso de la cocina dentro del hogar, hay que tener siempre en cuenta este apartado.
No escatimes en el denominado “triángulo de trabajo”
Cuando hablamos de triángulo de trabajo, a lo que nos estamos refiriendo es a la placa, el frigorífico y el fregadero, aspectos todos ellos fundamentales en el cuidado de los productos que vamos a manejar y su correcto lavado y mantenimiento.
- La placa va a ser fundamental y va a marcar la diferencia en todo lo que tenga que ver con la manera en la que cocinemos nuestros productos.
- El frigorífico va a tener mucho que ver con el mantenimiento de los mismos. Sin un frigorífico en la cocina, no podemos aspirar a tener una cocina que merezca la pena.
- Finalmente, el fregadero es un elemento de referencia por el simple hecho de que es el que garantiza la higiene tanto de la vajilla que usemos como de los productos que tengan que ser limpiados antes de su uso.
Es indispensable que estas 3 herramientas de las que acabamos de hablar no se encuentren demasiado alejadas las unas de las otras en el interior de la cocina. Esto nos permitirá ahorrar grandes cantidades de tiempo y hará que el trabajo en la cocina sea mucho más eficiente.
Altura de la superficie de trabajo
Este es un aspecto definitivamente clave en lo que tiene que ver con la cocina. Lo ideal, según nos cuentan, es que se encuentre entre los 85 y los 95 centímetros de alto. Es una altura lo suficientemente cómoda para que no tengamos que realizar posturas forzadas con el cuerpo que puedan dar lugar a lesiones posteriores. Ya sabéis que hay que tener especial cuidado con este tema porque la cocina es un espacio que se usa día a día y en el que realizar posturas forzadas de manera continuada puede generar dolores a largo plazo que serán difícilmente eliminados de las zonas del cuerpo en las que se producen.
Cuantas más zonas de almacenamiento, mejor
A nadie se le escapa el hecho de que en una cocina se tienen que almacenar objetos de toda índole. Desde grandes objetos como ollas hasta pequeños como vasos o cubiertos. Pero todo ocupa un espacio y es necesario que tengamos en cuenta que la cantidad de muebles que usemos para el almacenamiento y su tamaño son elementales para garantizar la comodidad en la cocina. Sí tuviéramos que usar otras estancias del hogar para guardar algunas de las cosas que usamos en la cocina, tendríamos problemas porque probablemente tendríamos que recorrer espacios más grandes a la hora de preparar la comida y eso nunca es sinónimo de ergonomía o comodidad.
Mezcla luz artificial con luz natural
Esta combinación es necesaria en todas y cada una de las estancias de las que se compone el hogar. La luz artificial hay que tenerla porque, lógicamente, cuando estemos preparando la cena por la noche tendremos que usarla para no tener que cocinar a oscuras. Sin embargo, la luz natural es siempre un agrado para el cerebro humano porque nos permite liberarnos de problemas como el estrés o la ansiedad, al menos en parte. Y cuando las cosas se hacen sin estrés ni ansiedad, lo más probable es que se hagan mejor y sin forzar tanto al cuerpo ni a la mente. La conclusión está clara: gracias a esto, ganaremos en calidad de vida.
El portal web Idealista señaló en una noticia que, a lo largo del año 2024, estaba previsto que se reformaran en España un total de 1’8 millones de viviendas. Buena parte de esas reformas encuentran en las cocinas de esas viviendas una pieza angular, una pieza que va a permitir convertir la vida de las personas que habitan estos hogares en algo mucho mejor. Merece la pena proponerse un cambio como estos y beneficiarse de todas las mejoras que lleva asociadas. Desde luego, quienes lo han hecho no se arrepienten en absoluto y eso siempre es por algo, ¿no os parece? No dudéis en seguir sus pasos y engrosar las listas de personas que han mejorado su bienestar y calidad de vida gracias a una reforma en su cocina.
Ni que decir tiene que no podéis perder de vista la remodelación de otras partes de vuestro hogar. Una reforma en el salón también os va a proporcionar bienestar, del mismo modo que una modernización de los dormitorios. Pero está claro que la cocina es un lugar especial y que merece un tratamiento prioritario sobre el resto de la casa. A fin de cuentas, y como decíamos más arriba, en ninguna parte del hogar los esfuerzos físicos que se realicen van a ser tantos como en ella. Por tanto, hay que hacer posible que esos esfuerzos se reduzcan.


