No es ningún misterio que soy muy nerviosa desde hace mucho tiempo. Cargo encima tantísimo estrés que todavía no sé cómo no me ha dado algo malo. La cosa es que eso se me contagia al resto del cuerpo y al final me acaba afectando por diferentes motivos.
Por ejemplo, hace tiempo que noto, desde hace un tiempo (cosa de más de un mes), que TODAS las mañanas me levanto con la tripa suelta y voy al baño. Esto no es normal porque no tengo gastroenteritis, pero mi médico de cabecera me preguntó si llevaba una vida estresante y no tuve más remedio que decirle que sí. Como transportista sanitaria tengo mucha responsabilidad y muchas veces tengo mucho miedo de que los pacientes se me caigan y se hagan daño. De por sí ya están malitos, o no tendría que llevarlos en ambulancia, pero si encima yo hago algo al subirlos o bajarlos de la ambulancia que pueda hacerles más daño… No me lo quiero ni tan solo imaginar. Eso se ha volcado en mi cuerpo y tengo la tripa suelta desde que empecé en este trabajo a principios de abril.
Pero el estrés no solo hace daño en la tripa. Por ejemplo, a mi esposo le deriva en dolores de cabeza fuertes dos o tres veces al mes. Lo que se dice migrañas, pero de las jodidas, que te duran entre 4 días y una semana. ¿Te imaginas tener entre 12 y 21 días de dolor de cabeza al mes, tan fuerte e intenso que tienes que estar a base de pastillas calmantes para que se vaya un poco el estrés? Es horrible vivir con ese nivel tan elevado de ansiedad, y más aún no saber cómo ponerle solución para que te deje de incordiar.
Otra cosa que he comprobado por mi parte es que, además, hay ciertos días, sobre todo tras días de trabajo con un estrés muy intenso, en los que al día siguiente me despierto con un dolor muy fuerte de mandíbula. No sabía lo que era hasta que mi esposo me dijo si estaba nerviosa, porque estaba empezando a chirriar los dientes otra vez y hacía mucho que no lo hacía. Vamos, que estaba empezando a chirriar los dientes otra vez, cuando hacía tantos años que había superado esa etapa…
Puede que tú tengas estrés o no, pero si te duele la mandíbula cuando te despiertas por las mañanas, quiero darte razones de lo que puede estar pasándote.
Por supuesto, por estrés
Es algo de lo que nadie está libre, ni siquiera los más pequeños de la casa. Vivimos una vida muy intensa y exigente que nos obliga a estar a tope todos los días de la semana, incluso siendo muy, muy pequeños. No sé si tú te acuerdas de cuando ibas a la escuela, o si tu padre te ha contado cuando iba a esa escuela donde les daban con la regla de madera cuando se portaban mal. Bueno, algo que mi padre jamás me ha contado es que tuviese 4 horas de deberes por la tarde.
¿Sabes quién sí que me ha contado eso, y que además he comprobado? Los alumnos a los que hacía tiempo les daba clases particulares. Pero criaturitas, ¿cómo les mandáis tantísimos deberes a los pequeños y adolescentes? Está bien que estudien, ¡pero también tienen que vivir y disfrutar de su juventud! ¿O acaso van a pasar de esforzarse en estudiar a esforzarse en trabajar? ¿Qué van a vivir cuando tengan 80 años? Un poquito de por favor…
Ya no hablemos del estrés laboral, ese lo conocemos todos. Eso de tener que llevarte trabajo a casa porque es IMPOSIBLE desconectar de tu trabajo, o de que te estén llamando por teléfono a todas horas, como si no supiesen lo que es la desconexión digital laboral, que se creó precisamente para evitar estas torturas y poder descansar. Entre esto y que hay personas que no pueden dejar de pensar en el trabajo porque se han ido dejando tras de sí una montaña enorme de deberes para el día siguiente, no hay manera de que el cerebro descanse.
¿Tú has visto el nivel de exigencia tan enorme que tenemos con nosotros todos los días? Esto tensa los músculos, nos pone rígidos y puede provocar migrañas, que se te suelte la tripa… y que, durante la noche, tengas bruxismo, que es lo que me está pasando a mí. El bruxismo es cuando apretamos o rechinamos mucho los dientes por la noche, casi siempre mientras dormimos, aunque también puede pasar de día. Pero lo más común es que pase durante la noche y que al día siguiente te despiertes con dolor de mandíbula y de dientes.
Así que, si te estás levantando con dolor de mandíbula estos días, revisa tu vida y comprueba si tu nivel de estrés es demasiado elevado. Si lo es, es hora de disminuirlo un poquito.
Problemas en la articulación temporomandibular (ATM)
Esto ya es más técnico y médico que por estrés, así que, si no estás estresado, otra cosa que deberías hacer es lo que hice yo: visitar a tu médico o a tu dentista de confianza, para que te oriente un poquito sobre las posibles causas que pueden estar originándolo.
La ATM es la articulación temporomandibular, y es la zona que me permite abrir y cerrar la boca. Está justo a los lados de la cara, delante de las orejas, y funciona como una especie de bisagra que conecta la mandíbula con el cráneo. Sin ella no podríamos hablar, masticar, bostezar ni hacer prácticamente ningún movimiento básico de la boca. Dentro de esta articulación hay músculos, claro, como en todos los huesos; también ligamentos y una pequeña estructura que ayuda a que todo se deslice de forma suave cuando se mueve la mandíbula.
Entonces, si tienes problemas en la ATM, me refiero a que esa especie de bisagra no funciona como debería. Puede estar sobrecargada, inflamada o puede que de repente no pueda moverse bien por algo externo a ti, así que el movimiento de la mandíbula no es tan fluido como debería y aparecen ciertas molestias. Muchas veces no es un problema que aparece de un día para otro, sino algo que se va acumulando, como cuando aprietas los dientes, masticas demasiado chicle, duermes mal o pasas por épocas de estrés.
Cuando la ATM está afectada, lo más habitual es notar dolor o presión cerca de la zona del oído, ya que está muy cerca físicamente de esa zona. También puede aparecer un chasquido al abrir o cerrar la boca, como un pequeño “click”. En algunos casos, incluso puedes sentir como si la mandíbula se te bloqueara o te costara moverla bien en ciertos momentos. Pero no es lo único: también puedes sentir dolor en la cabeza o en la cara, porque los músculos de esa zona están todos conectados y trabajan en conjunto.
Así que ya sabes, si no es estrés… comprueba si es por la ATM. Puede que parezca que de repente te duele más la cabeza o que estás algo tenso esos días, pero la ATM puede ser muy sensible al estrés diario. Y si encima hay bruxismo, se va a empeorar mucho, porque le afecta directamente. Por eso, cuando hay dolor al despertar o tienes la sensación de tener la mandíbula cansada, lo primero que deberías hacer es ir al dentista y descartar esta opción.
Ortodoncia o férulas mal ajustadas
Los profesionales de CIO Arturo Soria, clínica dental con más de 20 años de experiencia en Madrid Capital, zona norte, me explicaron en su día que las férulas de descarga y la ortodoncia ayudan a mejorar la mordida y a proteger los dientes cuando hay bruxismo, desgaste o tensión en la mandíbula. Vamos, que son aparatitos que te metes entre los dientes para no hacerlos polvo con el bruxismo mientras duermes. La idea es que la boca esté protegida, pero cuando no están bien ajustadas es cuando empiezan los problemas, porque en vez de ayudar, lo que hacen es todo lo contrario: ejercer todavía mucha más presión en la zona de los dientes, que es lo contrario a lo que deberían hacer.
Cuando la mordida no está bien equilibrada, algunos dientes reciben más presión que otros. El cuerpo, que es de las cosas más extraordinarias que conozco, empieza a adaptarse como puede y empieza a mover la mandíbula de forma automática para intentar encontrar una posición más cómoda. Pero esos pequeños ajustes no resuelven el problema, solo hacen que los músculos trabajen más de la cuenta y que la tensión vaya aumentando poco a poco. O sea, no va a ser la solución, sino que se convierte en parte del problema, así que tampoco sirve.
Con el tiempo, la mandíbula trabaja más incluso por la noche, que es cuando ella (y todo el cuerpo en general) debería estar relajada. Las noches son para que el cuerpo descanse (los órganos siguen funcionando, pero el resto de funciones cerebrales e innecesarias pasan a un segundo plano para que todo el cuerpo descanse). Si esto no pasa, empieza el estrés corporal (no es tu mente la que está estresada, es tu cuerpo, porque no descansa bien). Por eso es tan típico despertarse con la cara cansada, la mandíbula rígida o con presión en los lados de la cabeza. También puede aparecer dolor cerca de los oídos, porque toda esa zona está conectada y se resiente rápido cuando hay exceso de esfuerzo.
Se supone que estos aparatos deben ayudarte a reducir el estrés nocturno de tus dientes, y sobre todo a protegerlos. Pero si están mal colocados o no te los han medido bien, lo que van a hacer es todo lo contrario. Así que ten cuidado y busca a un dentista que te lo haga bien.
Pienso que lo mejor contra todo esto es luchar contra el estrés y lo que lo provoca
Nos hemos acostumbrado a vivir con estrés como si fuera lo más normal: trabajar con la cabeza a mil, dormir regular, ir corriendo a todos lados y aun así exigirnos más… Y claro, el cuerpo se tensa, se carga y lo va sacando por donde puede: la mandíbula, el cuello, la cabeza o el estómago… Si tú machacas tu cuerpo, él no se va a quedar quieto sin sufrir, porque está vivo. Todo lo que te haces a ti mismo se acumula en el cuerpo, y te aseguro que tarde o temprano lo vas a notar y te vas a arrepentir, si no le pones remedio cuanto antes.
Te aconsejo que eches el freno, que no te lleves a casa más de la cuenta… y que no quieras impresionar a nadie con tus éxitos y tus acumulaciones en la vida. No tienes que demostrarle nada a nadie: ni el trabajo tan bueno que tienes, ni lo que ganas, ni cuánto estudias (o has estudiado), ni lo bien que haces las cosas… ¿A quién quieres demostrárselo en realidad: a los demás o a ti mismo? ¿Y si es a los demás, para qué? ¿Acaso crees que te van a respetar más por hacerlo? Eso solo nace del ego, y el ego solo te va a provocar más estrés y problemas de salud. ¿De verdad merece la pena tanto esfuerzo por impresionar a personas a las que luego les vas a dar absolutamente igual? Piénsalo…
Nos llenamos la mente con ideas absurdas: sobre que necesitas más dinero, más estabilidad, una casa más grande, un coche más nuevo… y por ello has de esforzarte. O en que necesitas que tu pareja esté orgullosa de ti, o que tu madre vea lo buena persona que eres… y todo para que, con el tiempo, todo eso se traduzca en poco más que dolores de cabeza, estrés y un fuerte dolor mandibular todas las mañanas.
Yo he aprendido que en la vida solo importas tú, tú y nadie más, y que si sigues intentando que todos te vean… llegará un momento en el que no te verás tú mismo. No creo que eso sea sano, ni para ti ni para nadie. Piensa en ti, no en los demás, y no castigues tanto tu cuerpo.
Recuerda que tiene que durarte TODA LA VIDA.


