Productos de limpieza: ¿contaminan tanto como los coches?

En los últimos meses he leído varios informes que aseguran que los productos de limpieza contaminan tanto como los coches. Una afirmación que, como suele pasar en estos casos, es bastante escandalosa. ¿Estamos hablando de una fake news? Pues ni una cosa ni otra. Como suele pasar en la vida, ni todo es negro ni todo es blanco. Hay tonos grises. Me gustaría dar mi opinión sobre este tema con varios apuntes y estudios que he encontrado.

Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Colorado en Boulder (Estados Unidos) certifica unos resultados preliminares que fueron presentados en la reunión anual de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia que se celebró en Washington. El estudio dice que algunas prácticas culinarias y los trabajos de limpieza del hogar  pueden generan niveles significativos de partículas en suspensión y químicos volátiles, hasta el punto de “alcanzar niveles similares a los de ciudades consideradas muy contaminadas”.

Hay que recordar que los fabricantes de coches optaron por limitar la contaminación de los motores y combustibles ayudando a los sistemas de control de polución. Todo ello con la intención de que a medida que el transporte se vuelve más limpio, esas otras fuentes se vuelven más y más importantes. De esta manera, ponemos la mirada en los inofensivos, a primera vista, productos de limpieza del hogar y productos de higiene personal y derivados. Las cosas que utilizamos en nuestra vida cotidiana pueden afectar la contaminación del aire.

Al parecer en los hogares no se queda toda la contaminación porque cuando ventilamos la cocina o las habitaciones, los productos químicos, los compuestos orgánicos volátiles (COV, procedentes del champú, el perfume y los productos de limpieza), se escapan al exterior y contribuyen a la formación de partículas finas y ozono, lo que constituye una fuente aún mayor de la contaminación atmosférica global del aire que los automóviles y camiones. Esto es lo que dice el informe de los expertos de Colorado.

El estudio consistió en observar durante un mes el aire dentro de viviendas de 1.200 pies cuadrados (111,4 metros cuadrados) en la Universidad de Texas, en Austin, donde se reprodujeron actividades como cocinar una cena completa usuales en fiestas familiares. Al parecer, “Los hogares nunca habían sido considerados como una fuente importante de contaminación del aire”, explicó Marina Vance, académica del centro universitario, quien en 2018 inició un estudio de campo conocido como HOMEChem (Químicos Hogareños).

Por su parte, otro de los investigadores, Joost de Gouw, destacó que “es demasiado temprano para hacer recomendaciones de cambios en las políticas públicas o en la conducta humana”, ya que se necesitan nuevas investigaciones para analizar el volumen de toxinas presente en el aire al interior de los hogares. Una posición un poco más coherente y cabal con la situación.

Según los expertos, su impacto se reduciría si ventiláramos bien la habitación mientras se limpia. Y mucho ojo porque no sólo no leemos las etiquetas para conocer las instrucciones de uso y las advertencias de peligro mediante fichas toxicológicas sino que en ocasiones hacemos mezclas peligrosas. Por ejemplo, utilizamos lejía para limpiar el baño, pero cuando tenemos suciedad que se resiste, en ocasiones pasamos a atacar con algo más fuerte como el salfumán, también conocida como agua fuerte. Atención porque es peligrosa. Lo que muchos no saben es que esta sustancia mezclada con lejía o amoníaco provoca una reacción química que suelta gases tóxicos que pueden provocar desmayos e incluso paradas cardiorrespiratorias.

Los ácidos que contienen también pueden provocar daños en la piel de las manos si no las protegemos con guantes de goma. Afortunadamente en los últimos años todo ha evolucionado. Y ya son muchos los productos de limpieza que son ecológicos. Stocknetvalles es una empresa de detergentes con certificado ecológico. «Nuestros productos están elaborados con ingredientes de origen vegetal que no contaminan», explican desde la marca. Incluso reconocen que muchos de sus clientes acudieron a ellos por problemas en la piel. Con una sola vez que utilizaban productos sin químicos ya notaban el cambio. El problema de los detergentes de lavadora es que siempre quedan residuos en la ropa y al estar en contacto directo con la piel provoca dermatitis a quienes tienen la piel sensible, principalmente por los suavizantes, que son los productos contaminantes por excelencia.

Pero los químicos no sólo comprometen nuestra salud, sino también la del medio ambiente. La mayoría de los tóxicos que contienen se descomponen gracias al tratamiento de aguas en las depuradoras, pero algunos no se eliminan por completo.

Los expertos en interiores y exteriores están colaborando para obtener una imagen más completa de la calidad del aire. Pero lo que está claro es que entre todos tenemos que velar por mantener la calidad en nuestro medio. En resumen, es más ecológico y saludable limpiar frecuentemente con productos suaves para evitar los más agresivos.