Me gustaría hacer este artículo para ayudar a esos hijos e hijas de padres en proceso de divorcio que no saben muy bien qué opciones tienen o cómo pueden proceder. Sé que puede parecer que un hijo ni pincha ni corta en este proceso, de hecho yo también lo creí durante mucho tiempo, pero te puedo asegurar que ni por asomo es así.
No vas a poder impedir que se divorcien, de hecho, si han llegado a eso, es porque hay algo en su relación que no puede salvarse. No intentes hacerlo tú, porque vas a salir mal parado, te lo garantizo. Lo que sí puedes hacer es protegerte tú, proteger la verdad y asegurarte de que todo vaya como debe de ir, sin trampas y sin que tú salgas perjudicado en todo el proceso.
Por eso, déjame explicarte lo que yo hice, para que tú puedas hacer lo mismo, si lo deseas.
Mis padres jamás se habían querido
Esto es lo que más me costó aceptar, pero tuve que hacerlo. Yo soy la única hija de sangre de mi padre. Tengo dos hermanos mayores, pero ellos son hijos de un padre anterior que maltrataba física y psicológicamente a mi madre. De hecho, ella me ha contado muchas veces que tuvo que coger a mis hermanos y salir huyendo en mitad de la noche porque ese hombre era muy malo. Tanto, que mi hermano mayor llegó a ver, con 4 años, cómo ese hombre le ponía una escopeta a mi madre en la cabeza (pero no disparó, gracias a Dios).
Bueno, la cosa es que luego se separaron y se casó con mi madre, y luego me tuvieron a mí. Mi madre y mi padre se llevan casi 20 años de diferencia, y creo que vio en él la liberación a todo lo que había pasado en su vida, como una especie de ángel de la guarda que podría protegerla. Pero eso no es amor, es conveniencia, y lo asimilé mucho, mucho más tarde. De hecho, jamás me había preguntado por qué nunca se daban besos en la boca, ni en público ni en casa, o por qué no intimaban ni se daban la mano como las parejas normales. Se reían juntos, comían juntos… pero esa intimidad de pareja que sueles ver en casa de los demás, esa complicidad que se tiene… jamás lo vi en ellos.
Podrían haber seguido siendo amigos, pero es que su relación pasó de la “amistad” a la “enemistad” gradualmente, y no creo que pudiesen hacer nada por salvar esa relación. A mi madre empezó a molestarle todo lo que hacía mi padre. No te exagero: le molestaba que estornudase, que diese su opinión, le cortaba de muy malas maneras cuando hablaba, o se iba todos los días con su hermana a su casa y mi padre se quedaba toda la tarde a solas conmigo. En ese momento era más pequeña y no lo entendía, pero ahora… ahora sí que sé que lo que mi madre intentaba hacer era huir de una relación que no la hacía feliz, porque ya había estado atrapada toda su vida y no quería seguir estándolo.
Pero podría haberlo hecho bien… y no haber intentado hundirle la vida a mi padre, que era tan bueno que incluso adoptó a mis hermanastros como hijos suyos, los crió con todo su amor y les puso hasta su apellido. Él no se merecía todo lo que le hizo sufrir.
Mi madre nos reunió a los tres y nos explicó que se iban a denunciar
Eso pasó cuando yo estaba ya en bachillerato, en primero, así que tendría unos 16 años, y ya empezaba a saber qué estaba pasando y por qué estaba pasando. Fue una etapa de mi vida en la que lo pasé realmente mal (de hecho, suspendí todo ese año y tuve que repetir, porque no tenía la cabeza para nada más).
Mi madre nos sentó a mi hermana, a mi hermano y a mí en el salón de su casa (porque ya no vivía con mi padre desde hacía dos años) y nos dijo que se iban a separar, que no nos afectaría en nada a nosotros, pero que ellos ya no se querían lo suficiente como para poder seguir compartiendo su vida juntos y que había llegado el momento de separarnos. Y ahí nos hizo la pregunta del millón: ¿Con quién queréis vivir?
Hasta ese momento habíamos seguido estando en casa de mi padre, porque era donde siempre habíamos estado. Ahora, nos daban a elegir… y yo tenía muy claro lo que iba a hacer. No lo he explicado, pero mi madre no solo trataba mal a mi padre… a mí también me hacía la vida imposible (quizás porque era el nexo de unión con mi padre, y ella ya no quería estar con él, y yo, en cierto modo, la obligaba). Me maltrataba psicológicamente (me insultaba, humillaba, me trataba muy, muy mal), y en ciertas ocasiones incluso intentó quitarme mi beca de estudios. Me hizo demasiadas cosas como para contarlas en un solo artículo, pero solo quiero que sepáis que yo y mi madre jamás estuvimos lo suficiente unidas como para querer ir a vivir con ella.
Mis hermanos mayores decidieron irse con mi madre. Yo, evidentemente, elegí a mi padre… y creo que eso fue la gota que colmó el vaso para mi madre. Desde entonces, se creó una especie de guerra contra mi padre que jamás le perdonaré.
Casi meten a mi padre preso por su culpa
No os imagináis la de barbaridades que mi madre empezó a decir en contra de mi padre. A ver, mi padre no es un santo, tú tampoco lo eres, pero de ahí a hacer todas las cosas que mi madre dijo que hizo… hay un paso enorme no, lo siguiente.
La cosa es que emprendió varias acciones legales en contra de mi padre:
-Primero intentó echarlo de casa. Vivimos en una casa de protección oficial, así que eso no puede hacerlo. Pero, aunque pudiese, ella vive en una casa que puede permitirse porque tiene una empresa de limpieza donde mis hermanos están contratados, así que dinero no les falta. Mi padre se prejubiló hace años, era de mantenimiento de un edificio, y solo tiene su pensión. ¿Qué pretendía mi madre, dejarlo en la calle pudiéndose ella permitir cualquier alquiler, pero sabiendo que mi padre apenas podría pagarse uno? De verdad, me encendió por dentro.
-Otra cosa que hizo fue intentar ponerme en contra de mi madre. Me dijo un montón de barbaridades en su contra que, yo, que he vivido con él toda mi vida dentro de casa, os puedo asegurar que más mentiras no pueden ser: me dijo que él me ponía verde por ahí (cuando era ella, comprobado, quién hablaba de mí con mis tías y otras personas), me dijo que la había drogado para aprovecharse de ella (le pedí el documento médico que lo probaba para darle la razón, y no quiso entregármelo, así que no existe, o me lo habría dado para tenerme a su favor), me dijo que mi padre solo quería aprovecharse de mí (cuando ella incluso había intentado robarme mi beca estudiantil y casi obligarme a trabajar para ella gratis en su empresa). Ya os podéis imaginar la sarta de tonterías fácilmente demostrables que me dijo.
-Lo peor fue la denuncia en contra de mi padre por supuesta violación. Debido a la falta de pruebas, pese a que dijo que la drogó (¿de verdad no fue al médico a que le hiciesen un análisis y comprobarlo?), la denuncia no salió adelante. Vamos, que si no llega a ser por la falta de pruebas, mi padre hubiera acabado preso porque mi padre habría recibido una condena por abuso sexual a una mujer, a SU mujer. Y encima siendo falsa. ¿Sabes lo que puede hacerle eso a la vida de una persona? Pues gracias a Dios no acabó mal, así que mi padre no acabó mal.
No lo soporté más y hablé con un abogado para que me asesorase
Tenía mucho miedo porque estaba viendo que mi mundo se estaba desmoronando y no sabía qué hacer para mantenerlo a flote. Mis hermanos no me hablaban (ni me hablan) por haberme ido a vivir con mi padre, mi madre había empezado a hablar mal de mí con cualquier que la escuchara, y encima mi familia (mis tías, mis primos, mis tíos…) ya no me saludaban, mi madre los había conseguido poner en mi contra con sucias mentiras.
En este punto no sabía qué hacer, y uno de los consejos que recibí, a manos de Despacho Calero, despacho de abogados Calero de Murcia, con fuerte especialización en temas mercantiles, contratos bancarios, protección a consumidores, derecho administrativo, derecho penal tributario y en derecho de familia, me explicaron que lo mejor era dejarse asesorar por expertos en tema legal. Ojo, no hablo de denunciar a mi madre o llevarla a juicio, sino hacer ciertas cosas con consejos de expertos legales para relajar un poco la tensión. Y esto me aconsejaron:
–No meterme de por medio entre ellos cuando se peleasen, y esto me costó mucho, porque yo tendía a defender a mi padre. Pero claro, el hecho de meterme de por medio también potenciaba la rabia de mis hermanos y de mi madre, porque yo estaba defendiendo a mi padre, y eso podría perjudicar todavía más mi situación y la de mi padre. Entonces, contratamos un abogado para mi padre y, desde entonces, TODO lo que hablasen entre ellos era por medio de abogados. Y todo empezó a calmarse.
-Otra cosa que había mucho y que debía de dejar de hacer era ser la mensajera entre ambos. No llevarle a mi madre mensajes de mi padre, y viceversa. Además de que esto me hacía daño a mí, ellos podían tergiversar mis palabras y hablarle a los demás como si yo hubiese dicho otra cosa totalmente distinta para favorecerlos a ellos y perjudicar a mi padre. Por eso, lo mejor era que los abogados de ambos hablasen entre ellos por representación de cada uno de mis padres. Al final, los abogados buscan lo mejor para cada representado, así que iban a hacerlo sin tapujos y sin manipulaciones, solo con la verdad.
-Otra cosa que no debía hacer era no firmar nada si no entendía lo que estaba leyendo, y esto lo intentó mi madre antes de la denuncia del juicio. No entendía muy bien las palabras técnicas, pero parecía una denuncia donde yo estaba conforme con lo que mi madre decía. O sea, que si hubiese aceptado, hubiese afirmado que sí, que mi padre forzó sexualmente a mi padre, y lo habrían metido preso por mi culpa. Nunca más he intentado entenderlo por mi cuenta, cuando me llega algo se lo enseño al abogado para que me traduzca lo que no entiendo, y listo. Además, él me confirma si es un contrato abusivo, o si está bien que lo firme.
-Por último, el mejor consejo que me dieron es que no debía de permitir las cosas que me hacían daño, que debía poner límites con los demás, sobre todo con mis padres, para no ser el puching ball de cada uno de ellos. Mi madre tenía la mala costumbre de invadir mi espacio personal: meterse en mis cuentas, hablarme mal a mí y con los demás… y mi padre tenía la mala costumbre de intentar que le diese la razón en todo, aunque no la tuviese. Lo que hice fue decir “basta”, y no permitir que me manejasen como les viniese en gana. Mi salud mental es muy importante, y tuve que protegerla para que no me hiciesen daño ni me usasen a su conveniencia.
Al final, todo se solucionó
No fue fácil ni un proceso corto, pero se acabó solucionando. Requirió de muchas revisiones de peticiones y contratos (por temas de casa, manutenciones, responsabilidades parentales…), y esas cosas llevan su tiempo, sobre todo en los divorcios contenciosos. Pero, al final, todo se solucionó de la mejor forma posible.
Yo ya no vivo con mi padre, pero hablo todos los días con él y nos seguimos viendo a menudo. Con mi madre y mis hermanos no, cada uno tiene su vida y no quiero saber nada de ellos. Pero, al final, todo ha acabado en su sitio, y todo gracias a los consejos de los abogados.


