La tecnología industrial, un avance propio del siglo XXI

La tecnología industrial, un avance propio del siglo XXI

En los últimos tiempos estamos viviendo épocas de grandes cambios y es que a pesar de que la revolución industrial ya ha sido hace unos años, lo cierto es que actualmente podemos estar hablando de que estamos viviendo una nueva revolución y es que la tecnología de la información ha llegado a nuestras vidas para quedarse. Con ella, además de trabajar en nuestro día a día, comunicarnos, comprar, hacer gestiones… lo cierto es que también le podemos dar un sinfín de nuevas aplicaciones. 

Y es que las tecnologías de la información y de la comunicación no solo nos ayudan a progresar como personas, sino que también lo hacen como sociedad y es que, gracias a ellas, como os decimos, podemos llevar a cabo cientos de cuestiones que hasta hace poco tiempo eran impensables. Así, una de las más habituales hoy en día pasa por operar a distancia y es que un cirujano desde cualquier parte del mundo puede operar a un paciente mediante internet y manejar los instrumentos quirúrgicos como si estuviese delante de la mesa de operaciones gracias a potentes robots y, por supuesto, potentes redes de conexión de internet. 

Pero esto no es lo único y es que cada vez son más las compañías que recurren a la red y a las nuevas tecnologías para potenciar sus empresas. En este sentido, la industria 4.0 o lo que es lo mismo, la automatización de las compañías nos genera ventajas, tales como:

  • Producción más flexible. El producto es adaptable a los requerimientos de cada empresa en concreto.
  • Flujo de datos más eficiente. Todo ello gracias a las redes de comunicación. Se reducen los tiempos de reacción y la toma de decisiones.
  • Mayor competitividad empresarial. Se da mejor respuesta las necesidades de los mercados, se ofrecen productos de alta calidad y se reacciona de forma más veloz y flexible a los cambios.
  • Reducción del tiempo de producción. Se consiguen procesos más depurados, repetitivos y sin errores ni alteraciones. Así logramos una producción ininterrumpida y disponible las 24 horas del día.
  • Optimización de los niveles de calidad. La automatización de procesos permite mayor precisión en pesos, medidas y mezclas. De esta manera, se evitan los tiempos muertos e interrupciones.
  • Mayor ahorro de costes. Los procesos automatizados exigen de menor personal, menos errores y mayor eficacia energética y/o de materias primas.
  • Mayor seguridad en los procesos. Este punto es especialmente importante para trabajos a temperaturas elevadas, con grandes pesos o en entornos peligrosos.

En este sentido, muchas son las empresas que gracias a la tecnología pueden llevar a cabo trabajos mucho más profesionales. Así, sin ir más lejos, las empresas que trabajan con procesamientos de chapas pueden llevar a cabo cortes más profesionales gracias a la tecnología que actualmente tenemos disponible. Es por ello por lo que, si vosotros necesitáis de uno de estos servicios, nosotros os recomendamos que recurráis a Tecoi y es que sus sistemas avanzados facilitan darles nuevos usos a los materiales y salir o ir más allá de las utilidades convencionales. Por ello, la tecnología no solo nos facilita las labores de trabajo, sino que también nos permite avanzar y buscar nuevas líneas de mercado. 

Las desventajas de la industria del futuro

Como ocurre con todo en esta vida, no todo son ventajas, por lo que entre las desventajas de la industria del futuro nos podemos encontrar:

  • Personal complejo y de mayor coste. El personal necesario en los nuevos procesos es más especializado, y no siempre es fácil acceder a estos perfiles. Además, debido a sus conocimientos requieren una mayor remuneración.
  • Mayor coste de inversión. El coste de la inversión es elevado en sus comienzos. Sin embargo, hay que tener en cuenta el ROI, y a medio y largo plazo, se recupera de sobra. Pero en un inicio tal vez no todos puedan hacer frente a los costes.
  • Falta de adaptación de nuevo métodos. No todas las organizaciones se están adaptando adecuadamente a la industria del siglo XXI. De hecho, con los constantes cambios que supone, muchas industrias corren el riesgo de quedarse desactualizadas en poco tiempo.
  • Desigualdad social. Los rápidos avances industriales pueden permitir que crezcan desigualdades y una cierta fragmentación social.
  • Dependencia tecnológica. La industria del futuro vive bajo una enorme dependencia tecnológica por su maquinaria. Es por ello que se desarrollan necesidades específicas nuevas que deben ser identificadas y solucionadas lo antes posible.
  • Obsolescencia de la tecnología. El riesgo es muy alto y debe ser tenido en cuenta en todo proyecto inicial para calcular el ROI y la amortización de la inversión, entre otros factores.