Las libretas como regalo en la sociedad actual

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Ahora parece que casi todo lo que nos sucede ocurre en pantallas, ¿no? Esto puede hacer que pensar en el hecho de regalar una libreta sea algo que puede hacernos presentar, a primera vista, en un pequeño gesto, casi una anacronía.

Lo cierto es que hay pocas cosas que pueden llegar a concentrar un simbolismo como un objeto de esta clase. Hablamos de lo que son, un puñado de hojas en blanco debidamente encuadernadas.

Sí que es verdad que, detrás de este regalo, estamos ante una invitación a que paremos, escribamos y pensemos con tranquilidad. Es posible que nuestra sociedad esté cansada de tanto bombardeo digital y quiera mirar nuevamente a las libretas como un lugar donde refugiarse, una herramienta para trabajar o simplemente como un regalo íntimo.

Las libretas y las razones por las que siguen teniendo sentido

Se puede pensar, y es lícito hacerlo, mediante aplicaciones de notas, agendas electrónicas o calendarios compartidos; el hecho de tener libretas físicas es algo que tendría que estar en desuso. Aunque pueda parecer sorprendente, como nos dicen los expertos en libretas de Virago, la verdad es que las papelerías y librerías están repletas, donde hay multitud de expositores que tienen cuadernos bonitos, ediciones realmente especiales y marcas de culto que han hecho que sean un reclamo de manera constante.

Con lo que debes quedarte es que una libreta no va a competir de verdad con nada tecnológico; lo que hace es complementar. Piensa que no va a vibrar, ni emitir notificaciones; tampoco se va a estar sincronizando con nada.

Solo estamos nosotros y nuestro espacio. Cuando se hace este regalo, no solo entregamos papel; se da tiempo y permiso para poder dedicarlo a nosotros. Hablamos de estar escribiendo ideas, realizar listas, ponerse a dibujar, ordenar nuestra cabeza o liarnos a realizar dibujitos en esas reuniones que parecen no acabar nunca. Estamos ahora en una sociedad que también es cierto que valora mucho más las personalizaciones; justo eso es en lo que una libreta puede encajar a la perfección.

Se puede escoger, dependiendo del estilo de la persona, la profesión, los colores que más le gustan o hasta la manera de ser.

¿Útiles y emocionales?

El regalo de una libreta, lo bueno que tiene, es que puede tener utilidad sin que ello signifique que se aleje de las emociones. No hablamos de que sea un objeto decorativo puramente, ni de un gadget que se puede quedar en un cajón; las libretas se utilizan, se llevan en los bolsos, en mesitas de noche o en una mochila.

¿Para qué perfiles supone un acierto casi de manera segura?

  • Personas que sean creativas y que se dediquen a escribir, dibujar o hacer bocetos.
  • Estudiantes que estén tomando apuntes o realizando esquemas.
  • Profesionales que hagan anotaciones de reuniones, tareas o algunas ideas sueltas.
  • Los que tienen diarios, registros de hábitos, listas de películas o libros.

Hasta quienes no tengan la costumbre de ponerse a escribir a mano pueden terminar dándole un sentido, pudiendo ser una libreta para recetas, viajes o para el registro de entrenamientos. Justo aquí es cuando entra el componente emocional, donde se regala una libreta con una intención en concreto, donde la persona percibe que se la ha escuchado y pensamos en su momento vital.

El papel en blanco y su valor simbólico

Las libretas nuevas guardan un cierto vértigo. Piensa en esa primera página intimidante, el miedo a que se estropee y esa sensación de que hay que estar a la altura de la propia portada que la recubre. Esto, al final, es algo que es parte del encanto que tienen. Los regalos más tecnológicos están programados; las libretas no. Hablamos de una promesa y de un potencial.

La sociedad se ha acostumbrado al consumo de contenidos ya acabados, por lo que ven en un papel en blanco al distinto, puesto que pueden crear o construir algo que todavía no existe. Esto hace que multitud de personas se animen a comenzar cada año con una libreta nueva o adquieran una para poder acompañar a cada cambio de etapa vital.

Cuando regalamos una libreta a otra persona, esto al final tiene en muchos casos un mensaje implícito, puesto que se confía en lo que hay dentro de cara a llenar dichas páginas.

Estética, diseño y “postureo”, pero en plan positivo

El factor estético no puede ser ignorado. Pensemos que durante muchos años las libretas eran solamente algo funcional. Ahora hay multitud de marcas, materiales y diseños que han hecho que una simple libreta pueda ser objeto del deseo de muchas personas. Las hay con portadas delicadamente ilustradas, con papel de gramaje alto, tapas hechas en tela, de cuero o hasta ediciones limitadas. Muchas veces, en las redes sociales, solemos ver fotos en las que aparecen escritorios muy cuidados, donde las libretas se han colocado bien rodeadas de tazas o de café.

No en vano, muchos hablan de que hay algo de “postureo”, pero también de una reivindicación, de tal forma que la organización y la escritura pasan a ser algo agradable y casi un ritual. Todo esto hace que la libreta regalo sea percibida como algo que es bonito tener.

Mucha gente ve que portar una libreta en concreto puede decir algo de estas. Los hay que buscan el minimalismo, otros quieren colores de gran viveza, otros optan por los diseños con mensajes feministas, irónicos o ecologistas. El caso es que el regalo de una libreta bien elegida es una forma en la que se hace guiño a la identidad visual.

El papel de las libretas en la salud mental

En estos últimos años ha pasado a ser normal que se hable de burnout, estrés o ansiedad, algo que ha hecho que la escritura personal, registros de gratitud o cuadernos donde se registren las emociones aparezcan como útiles herramientas. Esto hace que sean sitios privados en los que poder volcar las cosas que nos preocupan, poner orden a lo que pensamos o tomar distancia.

Respecto a este tema, no es necesario que quien lo use lo plantee como una terapia normal, puesto que en muchas ocasiones con solo unos minutos diarios se puede apuntar lo mejor y lo peor. Si todo esto lo enmarcamos en un regalo, se puede decir que el gesto tiene una lectura bastante clara, me importa cómo te sientes y esto te puede ayudar a cuidarte.

A nivel social, es mejor visto cada vez que una persona lleve con ella una libreta en la que anote las sensaciones, ideas o sus reflexiones. Lejos de que nos parezca algo extravagante, lo podemos asociar con alguien que se tome en serio su propio bienestar y el desarrollo a nivel personal. Al final, el papel puede funcionar como un refugio eficaz frente a la hiperconectividad en la que vivimos.

La versatilidad de este regalo

Otro motivo por el que las libretas tienen tan buena aceptación como regalo es que son bastante versátiles. Pueden ser un detalle de empresa, regalo de cumpleaños, detalle de amigo invisible, etc.

Un objeto puede encajar en objetos distintos, dependiendo de cómo sea presentado:

  • En el campo profesional, una libreta de calidad, sobria, lo que transmite es gran respeto y reconocimiento.
  • En lo personal, las que tienen un diseño más divertido o íntimo son un guiño a una broma compartida o un rasgo del carácter de quien la va a recibir.
  • Entre familia, puede ser una cápsula para los recuerdos. Algunas personas regalan libretas ya comenzadas, con páginas escritas, fotos pegadas o algunas notas intercaladas.

La flexibilidad hace que socialmente no se pueda percibir como un regalo “pobre” o que se improvise, siempre que notemos que existe una mínima intención detrás.

¿Qué dice de quien la regala y de quien la recibe?

El regalo de una libreta se asocia a personas que den valor a la cultura y la vida intelectual. Son quizá clichés, pero tienen un cierto punto de verdad, puesto que quien entra en una papelería y le dedica un tiempo a elegir un cuaderno suele apreciar bastante el mundo de las ideas.

En ocasiones, la recepción de una libreta hace que estemos en un sitio de lo más curioso, donde esté alguien que pueda contar cosas, tanto para organizar como para imaginar. Un regalo que puede reconocer una vida interior, incluso aunque todavía no seamos conscientes de ello.

Vivimos en una época de regalos rápidos, que se compran en la primera gran superficie, donde esta clase de detalle podemos interpretarlo como algo que puede ser más personal. No es algo que pueda deslumbrar por su precio, pero sí por lo que significa.

La libreta como objeto de cultura

Solo hay que echar la vista atrás, para darse cuenta de que las libretas han acompañado a muchos escritores, artistas o periodistas, durante muchas generaciones. Estas, al final, son unas piezas silenciosas que han estado en muchas ocasiones detrás de obras que ahora son públicas.

Cuando regalamos una libreta, lo que ocurre es que la misma se conecta con ese sitio desde el que nacen las cosas. Pensemos que un proyecto de empresa puede comenzar en unas pocas páginas, lo mismo que una novela o hasta una reconciliación, puede empezar con una carta escrita a mano.

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