Conocer qué copa servir en cada momento, el secreto de un buen anfitrión

Conocer qué copa servir en cada momento, el secreto de un buen anfitrión

Cuando tenemos invitados en casa, no hay detalle menor que pasemos por alto. Y es que cuidamos hasta el más mínimo elemento: cuidamos que todos los platos sean iguales, que tengamos suficiente cubertería para todos los comensales, ponemos cuchillos y tenedores diferentes en función de si vamos a comer carne o pescado, las cucharitas pequeñas se ubican en un lugar diferente al del resto de los cubiertos… Incluso cuidamos que los invitados se sienten juntos a sus parejas o acompañantes. Por no hablar de las flores o de las decoraciones, que se encuentran ubicadas en un lugar estratégico de la mesa.

Pero cuando llega el momento de colocar las copas todo es muy diferente. ¿Grandes o pequeñas? ¿Abombadas o más bien anchas? Al final, acabamos poniendo la misma copa a todas las personas independientemente de que beban agua, vino tinto o vino blanco, por no hablar de la cerveza que siempre acaba servida en un vaso de cristal normal y corriente. Pero la realidad es que existen diez tipos diferentes de copas y aquí te las vamos a resumir para que seas el perfecto anfitrión. El primer consejo lo obtenemos de nuestros amigos de Giona Premium Glass, para quienes los aspectos clave de toda copa perfecta con su capacidad, sus dimensiones y su resistencia.

  • La copa de agua probablemente sea la que menos dudas despierta, ya que se trata de un tipo de copa de gran tamaño, ligeramente abombada y solo se debe llenar hasta cuatro quintos de su capacidad.
  • La copa de vino tinto es ancha, también abombada y de gran capacidad. Pero, a pesar de su tamaño, es un tipo de copa que solo debe llenarse hasta dos quintos o tres quintos de su capacidad.
  • La copa de vino blanco es más pequeña y estrecha que la copa de vino tinto, aunque tienen algo en común: esta también debe llenarse solo hasta dos quintos de su capacidad.
  • También para vino blanco tenemos la copa de blanco seco, que tiene más volumen y una base más ancha para que el vino respire bien. En este caso, esta copa es la más indicada para vinos como los Rioja, Terra Alta o Navarra.
  • La copa de Jerez tiene un pie corto, su tamaño es medio y tiene una forma ligeramente aflautada. Este tipo de copa es la más indicada para el vino de Jerez y vinos dulces, como el Oporto o un Fino, por ejemplo.
  • La copa borgoña es grande, barriguda y de cuello ancho. Gracias a su forma, permite que los aromas suban más rápidamente y que podamos agitar la copa para que el vino se mezcle con el aire. Generalmente se usa para vinos de la zona de Borgoña, así como para vinos Rioja o Ribera.
  • Si bien antes hemos hablado de una copa donde se puede beber un Oporto, la realidad es que este tipo de vino tiene su propia copa. Se trata de una copa con un tamaño similar a la del Jerez, con las diferencias de que es más ancha y el cuello es ancho en la parte baja para luego ir cerrándose con el objetivo de concentrar el aroma. No obstante, en esta copa también se pueden servir vinos como el Pedro Ximénez.
  • La copa Madeira está indicada para este tipo de vinos, aunque también podrían servirse en la copa Oporto. Es muy similar a esta última, aunque con la diferencia de que se estrecha en el centro para luego volver a abrirse en la boca de la copa.
  • La copa de champán es una de las más características y fáciles de reconocer gracias a su cuerpo largo y aflautado. La finalidad de este tipo de copas es retener las burbujas, de ahí que su forma sea tan característica.
  • Y otro tipo de copa inconfundible es la de vermú, corta y ancha en su boca, pero que va estrechándose a medida que se acerca al pie de la copa.

¿Cómo debe de ser la copa de vino perfecta?

Independientemente de su forma y del tipo de vino que tenga que contener, todas las copas deben de tener unas características comunes que indican su buena calidad. Así, estas copas tienen que ser de cristal liso, incoloro y transparente para permitir observar el vino a través del cristal. También tienen que ser muy finas y tener un poco de tallo y pie para poder cogerla sin tocar el cuerpo de la copa. Y es que la copa no es solo un elemento para beber el vino, sino que también es un elemento de evaluación del vino.