¿Cómo funciona un invernadero?

¿Cómo funciona un invernadero?

Si hay algo que nos ha gustado con el paso del tiempo es eso de poder comer fruta o una hortaliza durante todo el año. Ya lo cantaba Danza Invisible: “Besarte es como comer naranjas en agosto y uvas en abril”. Dos acciones que ahora sí que se pueden hacer gracias a la llegada del invernadero. Pero hoy queremos conocer más datos sobre estos plásticos que supusieron una revolución en el mundo del campo y de la economía de un país como España.

Definición

Primero vamos a ir a Wikipedia para que nos diga qué es exactamente un invernadero. “Es un lugar cerrado, estático y accesible a pie que se destina al cultivo de plantas, tanto decorativas como hortícolas, para protegerlas del exceso de frío en ciertas épocas del año. Habitualmente está dotado de una cubierta exterior translúcida de vidrio o de plástico, que permite el control de la temperatura, la humedad y otros factores ambientales, que se utiliza para favorecer el desarrollo de las plantas”. Está aquí todo controlado, pero ahora es el momento de saber cómo funciona y si todos podemos tener uno en nuestro hogar.

Un poco de historia

Como curiosidad te diremos que los primeros invernaderos de horticultura están datos en los campos neerlandeses y se construyeron alrededor de 1850, para el cultivo de uvas. Qué curioso, un país que no es para nada cultivador de uvas pero que apostó por ello. Se descubrió que el cultivo en invernaderos con calefacción y con el más alto nivel de cristal incrementaba el rendimiento. Las plantas crecían más rápidamente cuando se les daba más luz y cuando el entorno cálido era constante. Con ello ya se dieron cuenta de que podrían cultivar alimentos de todo tipo pese a no tener las características idóneas.

Por su parte en España hubo que esperar unos cuantos años más, bueno tantos como 120. A finales de la década de los 70, surgieron una proliferación del cultivo en invernaderos, y las provincias de Almería, Murcia, y Granada fueron las principales áreas de proliferación. Pero donde más se notó un impacto mayor fue en la costa almeriense. Ahora mismo casi toda su superficie de costa está cubierta por el llamado «mar de plástico». Y es que el invernadero es la principal fuente de riqueza de esta provincia.

Qué hay que tener en cuenta para montar un invernadero

Cuando una persona decide instalar un invernadero en su casa tiene que saber algunas pautas, que de no seguir, provocará que el esfuerzo no haya servido para nada.

Luminosidad. La luz del sol es la principal energía de funcionamiento para nuestro invernadero. Hay que calcular que son 6 horas las mínimas de luz que tiene que tener para su buen funcionamiento. Por eso, tienes que calcular la colocación del invernadero. Si lo colocas en una zona con excesiva sombra, no servirá de nada.

La temperatura ideal para oscila entre 20º por el día y 7º por la noche. Ahora bien, eso dependerá de los cultivos que queramos poner en marcha. No es lo mismo plantar un tipo de hortalizas que otras. Si posteriormente comprobamos que la temperatura sube, habrá que abrir ventanas.

La humedad es un factor que no tenemos en cuenta, pero que es fundamental. Una humedad relativa en el aire de entre 45% a 60% suele ser la más favorecedora. Pero mucha atención porque como te decíamos, una humedad elevada podría provocar la aparición de plagas de insectos y hongos. Y si eso ocurre, las posibilidades de no recoger nada, subirá enteros.

Ventilación. Ya te hemos dicho antes que la ventilación del invernadero es muy importante. Podemos controlar la temperatura abriendo puertas y ventanas. Además podemos instalar telas mosquiteras para evitar la entrada de insectos al interior. Si con la apertura de puertas o ventanas no conseguimos que la temperatura baje, podremos instalar ventiladores en el interior. Aunque es cierto que eso es para invernaderos más grandes y más sofisticados.

¿Puedo tener un invernadero en casa?

Por supuesto. En Montajes de Invernaderos nos cuentan que se pueden hacer invernaderos agrícolas de raspa y amagado, que son invernaderos típicos de Almería. Y es muy fácil porque resultan de una transformación de los invernaderos planos o tipo parral con el objetivo de poder evacuar el agua de lluvia, debido principalmente a que en los invernaderos planos, al llover, se forman grandes bolsas de agua que perjudican y comprometen seriamente la estructura.

Si quieres uno más sofisticado, habría que apostar por un invernadero multitúnel. En este caso es un invernadero de tipo industrial que se caracteriza por tener una estructura totalmente metálica y una cubierta curva que puede ser semicircular u ojival.

Sea como sea, el invernadero es un invento muy bueno, tanto a nivel personal como profesional. Son muchas las familias que están deseando de poder tener uno en sus casas. ¿Te animas?