La salud dental y nuestro encaje en la sociedad.

Selfi entre amigos

En la sociedad actual la apariencia física es importante. No solo es nuestra tarjeta de presentación, sino que denota determinados rasgos de nuestra personalidad y fija, hasta cierto punto, las pautas con las que nos relacionamos con los demás. Dentro de esa apariencia física, nuestra salud dental desempeña un papel fundamental.

Aunque algunas personas digan lo contrario, uno de los primeros rasgos en los que nos fijamos de los demás es en su sonrisa. Si bien, en el gesto de sonreír influyen determinados rasgos de carácter y el estado de ánimo en el que nos encontramos en ese momento, el estado en el que se encuentra nuestra boca es bastante determinante.

Las personas con problemas dentarios evidentes, que no pueden ocultar, sonríen menos que los individuos que tienen la dentadura en perfectas condiciones. También su nivel de autoestima es más bajo.

El estado de nuestros dientes transmite un mensaje a los demás. Una persona con los dientes estropeados o la que le faltan varias piezas dentales, refleja un nivel de abandono que no nos inspira confianza. Inconscientemente, pensamos que si esa persona no se cuida, poco puede aportarnos.

Mientras, por el contrario, si tiene la boca cuidada, lo percibimos como una persona sana. Alguien que lleva un estilo de vida saludable, que se preocupa por él y por dejar una buena impresión en los demás.

Tal es la huella que ha dejado la imagen en la sociedad actual, que los odontólogos de Smileme, una clínica dental de Alcobendas (Madrid), ubicada en el Centro Comercial La Moraleja Green, nos cuentan que tratamientos como el blanqueamiento dental, la ortodoncia invisible y la colocación de implantes, directamente relacionados con la imagen, son algunos de los más demandados por los pacientes.

Veamos hasta qué punto influye la salud dental en la manera en la que nos relacionamos con los demás.

El efecto social de la sonrisa.

El periódico El Español señala que la sonrisa tiene un efecto social innegable. Ver a alguien sonreír produce una reacción psicológica en los demás. Predispone a la interacción.

El gesto de sonreír expone una parte de nuestro cuerpo oculta de manera natural, la dentadura. Es como si, con ese movimiento, nos abriéramos a los demás. Como si diéramos pie a una conexión más próxima y cercana.

La sonrisa es contagiosa. Una sonrisa natural transmite una sensación de bienestar y de optimismo que el cerebro interpreta como positiva. Es todo lo contrario a un gesto de tristeza, que nos transmite preocupación, o a uno de enfado, que nos coloca en alerta.

La seriedad infunde obligación. Ver a alguien que no sonríe es como si nos comprometiera a realizar una acción que es importante, pero que no nos nace de forma natural. Mientras que la sonrisa transmite gozo, alegría. Implica igualmente una llamada a la acción, pero esta la efectuamos con otra predisposición. Más por la satisfacción, que por lo correcto.

Una sonrisa verdadera da muchas pistas sobre nosotros. Transmite que somos personas generosas, extrovertidas, sociables, cercanas. Alguien en el que podemos confiar.

La sonrisa es una de las condiciones básicas que exigimos en ciertas interrelaciones. Si vamos a comprar a un comercio o pedimos información en un centro de atención al cliente, lo mínimo que esperamos es que nos atiendan con una sonrisa.

Varios estudios de psicología indican que las mujeres sonríen más que los hombres. Y que también son más hábiles para detectar las sonrisas falsas y fingidas.

Los países donde menos se sonríe en el mundo son Rusia y Japón. Mientras que el país más sonriente es Estados Unidos, pero también es donde hay un índice más alto de sonrisas falsas.

Efectos psicológicos de una sonrisa mal cuidada.

Este es un tema del que se ha hablado mucho. Las personas con la boca mal cuidada tienden a reprimir sus emociones. Evitan sonreír porque piensan que al exponer su dentadura en malas condiciones van a incomodar a los demás o van a quedar en evidencia. Baja autoestima, introspección, timidez excesiva son algunas de las consecuencias psicológicas de tener una sonrisa mal cuidada. Varios artículos publicados en revistas de psiquiatría establecen una relación entre la salud dental y la salud mental. Estos son algunos de los efectos que destacan:

  • Baja autoestima. El primero de estos efectos es la baja autoestima. La persona se siente insegura al hablar, reír o sonreír y se coloca en una situación de inseguridad respecto a los demás.
  • Ansiedad social. La persona afectada siente miedo a ser juzgada por el aspecto de su boca, lo que le lleva a evitar reuniones, salir en fotografías y prodigar su vida social.
  • Aislamiento. Por todo lo que hemos visto, la persona tiende a limitar sus interacciones sociales, lo que con el tiempo le puede conducir al aislamiento. Convirtiéndolo en una persona solitaria.
  • Problemas de comunicación. Hablar poco o de forma retraída para no mostrar los dientes puede dificultar la comunicación con los demás y generar malentendidos.
  • Desmotivación en el trabajo. Este es otro efecto psicológico que se ha percibido en personas con problemas dentales acuciantes. Debido a la impresión que tienen de ellos mismos, frenan sus posibilidades de promoción profesional, lo que les lleva a sentirse desmotivados en el trabajo.
  • Sensación de vergüenza o de culpa. La persona siente que no ha estado a la altura en lo que se refiere a su cuidado personal, lo que le genera una sensación de culpa auto-represiva.
  • Impacto en relaciones de pareja. La inseguridad puede intimidar a la persona, limitando su predisposición a entablar relaciones de pareja y a acercarse a otros individuos que le resultan atractivos.
  • Síntomas depresivos. Algo que algunos psiquiatras han advertido es que todos estos efectos psicológicos, a la larga, pueden actuar como factor desencadenante de episodios depresivos. La depresión es una enfermedad multicausal. Es arriesgado afirmar que el mal estado de los dientes provoca depresión. Pero sí es un condicionante más que puede influir en un caso determinado.

Los tratamientos estéticos están entre los más demandados en las clínicas dentales.

Muchos informes señalan que los tratamientos de estética dental se encuentran entre los más demandados por parte de los pacientes y usuarios que acuden a las clínicas dentales. La revista Harpers Bazaar indica que su demanda ha crecido en España de manera considerable estos últimos 4 años.

El blanqueamiento dental ha experimentado un aumento del 28% respecto al 2021.

La modalidad de blanqueamiento dental más solicitada por los usuarios es el blanqueamiento por Led. Un procedimiento que se aplica en la clínica dental y en el que, en unas pocas sesiones, el paciente puede alcanzar el tono de blanco deseado. Desde la primera sesión se percibe el avance.

Si bien las clínicas dentales realizan tratamientos de estética dental, en estos centros, la salud va por delante de la imagen. Antes de aplicar un blanqueamiento dental, el odontólogo evalúa el estado de la dentadura del paciente. Esto puede llevar al facultativo a sugerir tratamientos menos agresivos, si percibe que el blanqueamiento por led, que debilita ligeramente el esmalte de los dientes, puede resultar dañino para la dentadura.

Por suerte, existen otros tratamientos bajo supervisión clínica, como el blanqueamiento ambulatorio, que son igual de efectivos, aunque algo más lentos. El paciente debe aplicarse una crema blanqueante recetada por el dentista y cubrir los dientes con una férula cada noche para que haga efecto.

El otro tratamiento dental que ha experimentado un aumento significativo de su demanda es la ortodoncia invisible, el sistema patentado por Invisalign. En concreto, un 86% desde el 2021. Todo un fenómeno que requiere un estudio aparte.

El éxito de Invisalign.

Es un tratamiento que ha supuesto todo un fenómeno social en el campo de la odontología. Aunque no se puede decir en sentido estricto que se trate de un tratamiento estético, ya que la ortodoncia se encarga de procurar la correcta alineación de los dientes, si tiene un efecto directo sobre la apariencia de la dentadura, y así lo percibe gran parte de la población.

Invisalign ha acercado a la ortodoncia a sectores apartados o reacios a aplicarse este tipo de tratamientos. Personas adultas, de edades comprendidas entre los 25 y los 50 años, han recurrido a este sistema para lograr una sonrisa más armónica.

El éxito de Invisalign proviene de su planteamiento innovador. Sustituir esos incómodos y antiestéticos aparatos de brackets por correctores plásticos traslúcidos fabricados a medida.

La ortodoncia invisible pasa prácticamente desapercibida a la vista. Por lo que la persona que lo lleva puesto no tiene que preocuparse por si la apariencia de su boca se afea con el corrector.

Es cómodo de llevar. Al ser un elemento removible, el paciente se lo puede quitar cada vez que como o beba algo, o cuando se cepille los dientes, sin esa incomodidad propia de los aparatos clásicos de ortodoncia.

Pero sobre todo, la ortodoncia invisible posibilita sonreír con el dispositivo puesto, sin temor a sentir pudor por ello.

Porque después de todo, si los ojos son el espejo del alma, la sonrisa es su cara de presentación.

 

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