Buceo hay más de uno. Aunque todos implican lo mismo, sumergirse bajo el agua y explorar sus misterios, lo cierto es que existen grados y tipos, dentro del mundo submarino. Desde buceo para principiantes hasta buceo deportivo, pasando por una amplia variedad, sobre las cuales vamos a tratar en este artículo. Dado que el mundo submarino es tan fascinante como diverso, sumergirse en las profundidades del mar, o incluso quedándose más arriba, resulta toda una experiencia. Tanto si se trata de una aventura como si es una profesión, consiste en una experiencia inolvidable y transformadora. Al menos así lo aseguran quienes prueban la experiencia.
Sin embargo, todos los buceadores no persiguen lo mismo. Ni se sumergen por las mismas razones. De ahí que existan diferentes tipos de buceo, cada uno con sus propias características, formación y finalidad.
El buceo es una disciplina que permite a las personas sumergirse bajo el agua y permanecer en ella, ya sea con o sin equipos de respiración. Puede practicarse en una piscina, algo que todos hemos hecho en alguna ocasión, en los ríos, lagos o, por supuesto, en el mar. La finalidad del buceo puede ser recreativa o profesional.
En la actualidad, cualquier persona que goce de buena salud y tenga ganas de explorar el mundo marino, puede iniciarse en esta disciplina deportiva, con seguridad y, por supuesto, acompañamiento profesional. Para aquellos que recuerdan las escafandras de antaño, diremos que, desde entonces hasta hoy, los equipos de submarinismo son más seguros y ligeros. El submarinismo ha evolucionado enormemente en las últimas décadas. De manera que se ha convertido en una puerta abierta para el mundo marino y su descubrimiento. No solo por profesionales, también por aficionados.
A razón del objetivo, la profundidad, el entorno y la formación y experiencia del buceador, el buceo, se clasifica en diferentes modalidades, las cuales vamos a ver con más detalle.
Un tipo de buceo, una finalidad
Como ya hemos comentado, el mundo del buceo es tan amplio como diverso. No existe una sola manera de explorarlo, lo que permite que exista variedad y adaptación, en función de las preferencias y capacidades de cada buzo en potencia. Así nos lo explican los expertos de Puerto Buceo, conocedores de todos los rincones submarinos de nuestra costa este. Insistiendo en que el buceo, permite disfrutar tranquilamente de un arrecife y trabajar en una operación industrial o competir a nivel profesional. Las formas de bucear en cada caso son diferentes. Según el entorno, la técnica, la profundidad o el objetivo, cada persona, puede encontrar su espacio dentro del agua.
Puesto que hay que empezar por alguna parte, empezaremos por el buceo recreativo. Perfecto para aquellos que quieren descubrir el mar dentro de un ambiente relajado, seguro y divertido. Este tipo de buceo es el más común y de donde parten la mayoría de buzos. Se realiza por mero placer y disfrute, dentro de unos límites seguros. La profundidad máxima que se alcanza son los cuarenta metros, no requiere descompresión obligatoria y se utilizan los equipos estándar.
Iniciarse en el buceo recreativo, requiere obtener un titulo de buceo reconocido, como el Open Water Diver PADI, correspondiente al primer nivel de certificación de buceo. Este certificado, permite empezar a explorar las profundidades marinas más increíbles y, avanzar a otros niveles y especialidades, para las cuales se necesita adquirir experiencia.
Pasamos al buceo técnico que va más allá del buceo recreativo. Este tipo de buceo, es más exigente y requiere una formación más avanzada. Abarca dimensiones más profundas de los cuarenta metros, utilizar gases especiales y planes de descomprensión complejos. Esta disciplina, se orienta a buceadores experimentados que buscan nuevos retos o tienen la intención de explorar entornos más extremos, como pueden ser cuevas en las profundidades o barcos hundidos. Es muy habitual en las expediciones científicas o cuando se explora un naufragio.
Llegamos al buceo comercial, una especialidad de buceo profesional que requiere disponer de formación específica, certificaciones legales y unas condiciones laborales reguladas. Se practica sobre todo en los entornos industriales, portuarios o las plataformas petrolíferas. Los buceadores comerciales, trabajan bajo el agua, realizando tareas como reparaciones, soldaduras, inspecciones o rescates. Se trata de un tipo de buceo muy exigente y bien remunerado, por lo que existe una alta demanda de estos profesionales en sectores como la construcción o, el sector energético.
Llegamos al buceo deportivo que, se diferencia del buceo recreativo en su carácter competitivo. Esta modalidad se regula por federaciones nacionales e internacionales. En el mismo se incluyen pruebas como apnea, orientación submarina, natación con aletas o tiro con fusil submarino. Aunque no resulta tan conocido, cuenta con seguidores fieles y pruebas oficiales en las que los mejores, compiten por lograr la mejor marca y el título. Para practicar esta disciplina hay que entrenar, tener muy buena forma física y seguir las reglas de seguridad de forma estricta.
Buceo para amantes de las profundidades
Ahora vamos a centrarnos en dos modalidades, por considerarlas más accesibles y por ofrecer variantes dentro de su tipología: el buceo recreativo y el deportivo. Ambas opciones de buceo, comparten una serie de requisitos. Además de que el buceo recreativo, cuenta con otras submodalidades o subtipos a considerar. Del mismo modo que el buceo deportivo, cuenta con diversos tipos de pruebas a la hora de competir, aunque sobre estas no vamos a hablar. Vamos a conocer los aspectos comunes a estas disciplinas, es decir, las características que tiene que conocer todo buzo, las medidas de seguridad y un ejemplo de entrenamiento que puede ser común a estas variantes.
Lógicamente, el entorno subacuático cuenta con una serie de características únicas que hay que conocer, sobre todo cuando se tiene la intención de pasearse por las profundidades del mar. El buceo, aunque seguro, se considera como un deporte de riesgo, debido al entorno en el que se realiza. Por lo que hay que tener en cuenta los siguientes aspectos:
- La profundidad. Este aspecto afecta a la presión a la que se expone el buzo. A medida que se desciende en la profundidad marina, la presión aumenta de forma significativa. Cada diez metros se añade una atmósfera de presión.
- Se trata de un aspecto crucial a considerar para mantener el control dentro del agua. Los buzos ajustan su flotabilidad utilizando un chaleco compensador de flotabilidad (BCD) y el lastre, de manera que se alcance un equilibrio entre el ascenso, el descenso y el mantenimiento al nivel de profundidad deseado.
- La presión subacuática. A medida que se desciende, aumenta la presión, lo que puede afectar al cuerpo. Un aumento de presión, puede llevar al síndrome de descompresión si el buzo, asciende con demasiada rapidez. Esto puede generar la formación de burbujas de nitrógeno en el cuerpo.
- La visibilidad y las condiciones del agua. La primera puede variar en función del entorno, afectando a la orientación y la seguridad del propio buceador.
- La temperatura del agua. Los grados a los que se encuentra el agua, son variables en cada entorno y profundidad. En este aspecto, resulta de gran importancia elegir bien el equipo de buceo para poder mantener la temperatura corporal.
- Las corrientes y las mareas. Pueden ser fuertes y cambiantes en algunas zonas, por lo que hay que prestar atención a las corrientes para evitar que te arrastren de forma involuntaria. Las mareas pueden afectar a la profundidad y la corriente, por lo que conviene planificar la inmersión.
Aparte de tener en cuenta estas consideraciones antes de sumergirse en el agua, es igual de importante, tener en cuenta las medidas de seguridad adecuadas en cada caso. Empezando por la comprobación del equipo antes de cada inmersión, verificando de forma minuciosa cada parte del equipo de buceo. Planificar la inmersión, de forma detallada, incluyendo el sitio de buceo, la profundidad máxima, el tiempo de inmersión planeado, la ruta a seguir y los puntos de acceso.
Es más que aconsejable el Buddy System (sistema de compañero), es decir, desarrollar la expedición con un compañero y no de forma solitaria y, manteniendo en todo momento contacto visual. Respetar los límites de descompresión, evitando ascenso demasiado rápido, respetando los límites para prevenir el síndrome de descompresión. Indispensable conocer y utilizar las señales de comunicación submarina y realizar un control constante de la profundidad y la cantidad de aire que queda en el tanque o bombona de oxígeno. Por último, realizar la ascensión de forma controlada, haciendo las paradas de seguridad necesarias y manteniendo la flotabilidad adecuada.
Como pasa en todos los deportes de riesgo o aventura, el entrenamiento es indispensable a la hora de evitar riesgos y poder disfrutar con seguridad. En el caso particular del buceo, existen varios métodos, siendo los más utilizados y eficaces, la simulación de condiciones difíciles, simulando condiciones de aguas confundidas o corrientes moderadas. La práctica del control y la flotabilidad, donde el buceador, práctica las técnicas para mantener la flotabilidad, evitar desplazamientos involuntarios y conservar la posición. Y el manejo de las emergencias, simulando escenarios como la pérdida de visibilidad, separación del compañero o falta de aire, junto a procedimientos de rescate y señales de ayuda.
El mundo del buceo es sin duda, mucho más amplio, tan solo hay que adentrarse en el, para comprobarlo.


