Todo sobre los herrajes y su elección

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Los utilizamos en todo momento, aunque no reparamos en ellos. Están en todas partes: el baño, la cocina, las habitaciones, el salón… Prácticamente todos los muebles de almacenamiento disponen de herrajes. Solo reparamos en su existencia y en lo mucho que nos facilitan la vida cuando alguno de ellos falla. Cuando compramos muebles, no hablamos de esta parte tan esencial con el dependiente. Asumimos que vienen de serie y no prestamos ningún tipo de atención especial ni mostramos interés en si son de un material u otro. Eso lo hacen los que verdaderamente entienden de mobiliario y, por lo general, los compradores miran la estética y el material con el que está fabricado.

Sin embargo, en las tiendas, la elección correcta de las bisagras, las guías, los sistemas de apertura interiores y los complementos permite vender artículos con más valor y reducir los problemas que se pueden producir posteriormente.

No obstante, consideramos que saber algo más sobre esta parte tan indispensable de los muebles es fundamental. Así que, para aquellos que estén pensando en renovar un mueble sin meterse en obras o cambios de mobiliario, y para todos aquellos que sientan interés o curiosidad, vamos a hablar sobre los herrajes y cómo elegir los más adecuados. Señalando que la elección del herraje correcto puede marcar la diferencia del mueble en muchos aspectos, aunque no lo parezca.

Un tirador incómodo, una bisagra que no encaja o una pata mal dimensionada puede arruinar el resultado y la funcionalidad del mueble, aunque se vea bonito. Acertar con las medidas, el uso y el acabado de los herrajes produce un cambio que se nota en el momento, lo que hace que el mueble en cuestión gane en estética, comodidad y vida útil.

Lo mejor de todo es que no es necesario ser carpintero o un profesional para poder hacer el cambio por uno mismo y hacerlo bien. La clave reside en fijarse en unas pocas decisiones prácticas a la hora de comprar los elementos necesarios. No es cuestión de escoger el que más nos gusta, sino de coger el que mejor funciona en cada mueble en particular, mejorando la experiencia de uso en el día a día.

Criterios para la elección de herrajes

Elegir puede resultar tan sencillo como difícil, sobre todo cuando entras en Mani-Grip, fábrica de manivelas que eleva las puertas a un nuevo nivel con la percepción en cada detalle de todos los herrajes disponibles, con una colección de calidad, diseño y durabilidad que hace difícil la elección. Aunque los modelos son tan excelentes que cualquier decisión puede ser acertada, hay que tener en cuenta algunos aspectos.

El primero de los criterios a valorar es el uso real que se le da al mueble. No necesita el mismo herraje una mesita auxiliar que se abre poco que un armario de la cocina que se abre numerosas veces a lo largo del día. Cuando se produce mucho uso, lo más conveniente es priorizar la resistencia, un buen cierre y utilizar materiales duraderos. Si el objetivo es más bien decorativo, se puede dar más relevancia al diseño y los acabados.

También resulta importante el tipo de mueble en el que se van a colocar los herrajes. En las puertas abatibles entran en juego las bisagras y los tiradores. En los cajones encontramos las guías, los pomos o tiradores que son decisivos; en los sofás, los aparadores o las mesas, son las patas las que influyen en la estabilidad y la imagen del mueble. Aunque parece evidente, en muchas compras de herrajes se falla por decantarse por piezas bonitas sin comprobar si son adecuadas para la estructura en la que se van a instalar.

El peso y el tamaño del mueble son otros de los aspectos básicos a considerar. Unas patas finas pueden quedar muy bien en una mesita, pero no son la mejor opción para la mesa del comedor o el sofá. Lo mismo que sucede con los tiradores: uno pequeño y coqueto puede resultar elegante, pero si se trata de un cajón con un frente grande o pesado, puede ser más bien incómodo de usar.

Nos vamos a las medidas. Uno de los detalles importantes a la hora de evitar errores. Los profesionales advierten que en este punto hay que pararse unos minutos antes de comprar. Hay que medir bien y se va a sustituir uno antiguo; no vale medir a ojo, ya que da problemas. En los pomos y los tiradores, lo más importante es comprobar la distancia existente entre los tornillos si el mueble ya tiene hechos los agujeros. Si se cambia un tirador por otro que tiene una medida diferente, puede ser necesario taladrar de nuevo o tapar las marcas existentes. Si no se quiere uno complicar la existencia, lo mejor es medir la distancia y respetarla comprando herrajes adecuados.

En las patas para muebles, hay que revisar la altura total y el sistema de anclaje. Subir unos centímetros el aparador puede hacer que se vea más estilizado y facilitar la limpieza, pero en algunos casos, alterar la altura puede afectar a la comodidad de uso original. Pongamos, por ejemplo, un sofá: no conviene improvisar y colocar patas más altas o bajas, ya que la sensación al sentarse o levantarse cambia.

Si hablamos de las bisagras y otros herrajes de apertura, la compatibilidad es tan fundamental como decisiva. No es suficiente que se parezcan a las que se van a reemplazar. Hay que comprobar el tipo de puerta, la posición, la cazoleta, si la lleva y el sentido de apertura. Ante la duda, confirmar siempre es mejor que comprar o recibir una pieza que no encaja.

Más aspectos a tener en cuenta

Uno de los mayores atractivos a la hora de renovar un mueble a través de los herrajes se encuentra en el cambio visual que produce de forma inmediata. Un simple tirador negro mate puede modernizar el más antiguo de los armarios; un acabado dorado cepillado proporciona calidez a la cómoda más sencilla; unas patas metálicas transforman una mesa básica en una pieza más vanguardista.

De todas formas, los acabados no deberían elegirse por ser tendencia. En las cocinas y los baños, lo más interesante es valorar la facilidad de limpieza y la resistencia que ofrecen a un uso diario. Hay acabados que disimulan mejor las huellas o los pequeños roces, pero hay otros que exigen un mayor mantenimiento para que luzcan bien.

Los materiales utilizados influyen en la sensación de calidad. El metal transmite mayor solidez y soporta mejor el paso del tiempo y el uso, en tanto que la madera proporciona un punto decorativo cálido y natural. El zamak y otros materiales muy utilizados en los tiradores y los pomos de las puertas proporcionan buen equilibrio entre la estética, la resistencia y el precio, por lo que no existe una opción mejor a nivel global. Todo depende de dónde se instale el herraje y del resultado que se espera obtener.

Cuando el herraje encaja como es debido, parece que siempre ha estado ahí, lo que suele ser el mejor indicador del acierto. Para lograrlo, hay que mirar el conjunto y no la pieza de forma aislada.

Si el mueble tiene líneas rectas y un aire contemporáneo, funcionan los tiradores discretos, los perfiles más sencillos y las patas metálicas limpias. Si se busca obtener un resultado más cálido o artesanal, los acabados más envejecidos, la madera o las formas redondeadas se integran mejor. Para los muebles clásicos, un cambio radical puede romper con la armonía, aunque en muchas ocasiones es lo que se pretende.

Un matiz importante es la combinación del contraste y la coherencia. Se puede modernizar una cómoda antigua con unos tiradores más actuales, aunque es conveniente mantener cierta coherencia entre el color, la escala y el tipo de mueble. Un herraje en exceso industrial en un mueble delicado puede resultar forzado. Por el contrario, una actualización medida proporciona un resultado más convincente.

Algunas decisiones funcionan muy bien en la foto, pero en una semana cansan. Al elegir los herrajes, la ergonomía tiene tanto valor como el diseño. Un pomo pequeño puede ser adecuado para un cajón ligero, pero no ser práctico en uno grande o con mucha carga. Un tirador alargado proporciona mejor agarre y reparte el esfuerzo. En los muebles de cocina o de baño, donde las puertas y cajones se abren de forma continua, este detalle se nota bastante.

También hay que tener presente quién utiliza el mueble. Si hay niños, puede ser mejor opción utilizar formas sin aristas pronunciadas. Cuando el mueble lo utiliza una persona de avanzada edad, un tirador fácil de agarrar puede suponer una mejora y no un simple detalle. Con las patas ocurre algo similar: unas patas altas facilitan la limpieza y pueden aligerar el mueble a nivel visual, pero no son una buena opción si se busca estabilidad o el suelo tiene desnivel.

En resumen, los herrajes son una parte indispensable del mobiliario. A veces no es necesario cambiar el mueble y tan solo un cambio de estas piezas puede renovar su aspecto y mejorar sus prestaciones, para lo que hay que tener en cuenta una serie de consideraciones como las que hemos tratado y dejarse asesorar por un buen profesional.

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