Guardar los dientes de leche puede salvar la vida

Todos recordamos ese momento de nuestras vidas en los que cambiamos de dentadura. Los famosos dientes de leche que van saliendo cuando somos pequeños se caen y dan paso a la dentadura de adulto. Sin duda es un momento bonito porque sabíamos que si se caía venía el ratoncito Pérez a por ellos. Y eso significaba que algún regalo nos dejaría. En mi caso siempre eran dulces y algo de dinero. Nunca sabíamos dónde iban aquellos dientes, aunque ahora, los expertos han descubierto una gran utilización para ellos.

El Centro Nacional para la Biotecnología de los Estados Unidos ha publicado un estudio que dice  que los dientes de leche contienen células madre que han estado menos expuestas a daños medioambientales. ¿Qué quiere decir esto? Pues que tienen gran importancia para ayudar a regenerar nuevas células en otras partes del cuerpo. No es la primera vez que se escucha algo de esto, ya en 2011 auguraron que guardar los dientes podría salvarnos la vida algún día. Sin embargo ahora vuelve a hacerse público ante los medios de comunicación después del estudio realizado en Estados Unidos.

Desde España se confirma esta teoría. Desde el Consejo General de Dentistas de España afirman que «se ha comprobado que la cavidad pulpar de los dientes contiene vasos sanguíneos, nervios y también células madre que son plenipotenciarias, es decir, que pueden tomar la deriva necesaria para regenerar tejidos dañados». Así pues, ahora habrá que pensarse eso de que los dientes de leche se los lleve, no sabemos dónde, el ratoncito Pérez.

Es algo muy lógico. Las células madre, conservadas también gracias a la preservación del cordón umbilical de un recién nacido, conforman tejidos que ayudan a cualquier terapia regenerativa contra enfermedades como la diabetes, el cáncer o un infarto de miocardio. Por esta razón, representan un reservorio a largo plazo gracias a su capacidad regenerativa de cualquier tejido. La verdad es que nunca podíamos pensar que esos pequeños trozos de diente, en un futuro, nos podrían salvar la vida.

Los dientes de los adultos también las poseen, pero los dientes de leche de los niños, menos perjudicadas por los daños medioambientales, tienen una capacidad mucho mayor para multiplicarse y transformarse y ayudar a regenerar células en otras partes del cuerpo.

Para qué puede servir

Gracias a esta multicapacidad podrían ser usadas en casos de enfermedades como la artritis, lesiones de médula espinal, Alzheimer, Parkinson, distrofia muscular y esclerosis múltiple, así como también en accidentes cerebrovasculares, problemas cardíacos, enfermedades hepáticas y quemaduras. La verdad es que estos avances son espectaculares. Nadie podría pensar que los dientes de leche podrían ser útiles para la persona en el futuro ayudándole a curar enfermedades o dolencias.

Y como siempre, donde hay progreso hay negocio. A la luz de las investigaciones científicas hay empresas que crearon bancos de dientes, ya que no basta con guardarlos en casa dentro de una cajita, sino que deben conservarse de una forma especial, congelados en nitrógeno líquido, para que sean útiles si se llegaran a necesitar en el futuro. También se ha demostrado que las células madre dentales son capaces de transformarse en células Beta para tratar la diabetes.

El Ratón Pérez

La verdad es que la historia del ratón Pérez es genial.  Data de 1850, aproximadamente, cuando encargaron al escritor Luis Coloma un cuento para el futuro rey Alfonso XIII. En esta época, el pequeño rey tenía 8 años, se le cayó un diente y esta fábula, según se cree, fue adaptada para él. Si viajáis a Madrid, podéis ir a visitar su casa ya que está instalada en el número 8 de la calle Arenal. En la calle se puede leer una placa que indica que esa era la vivienda del ratoncito y, además, visitar un museo dedicado a él en uno de los locales cercanos.  Yo nunca ha estado pero la verdad es que me encantaría. ¿A ti?

Es genial ver que cada vez se descubren nuevos usos de las células madre dentales, aunque aún sigue siendo un campo nuevo y con mucho por explorar. Pero sin duda sería más sencillo que extraerlas de la médula espinal o del cordón umbilical.