El interés por la moda y el estilo, una cuestión territorial

Ha llegado el mes de mayo y, con él, una de las cuestiones que más caracterizan a la primavera: la moda, en concreto lo que tiene que ver con la llegada a las tiendas de nuevos colores y tonos alegres. Son muchas las personas que, llegado este punto del año, se decantan por completar su armario sobre todo de cara a los calurosos meses de verano. Es un mes propicio para ir allanando el terreno para soportar el calor. Y lo es porque ya durante estos días tenemos un anticipo de las temperaturas que están por venir.

Aunque bien es verdad que las tendencias en todos los lugares son más o menos las mismas, lo cierto es que el consumo de ropa es diferente según la ciudad o la región en la que vivimos. Es algo que se viene demostrando con el tiempo y que está relacionado, de una manera o de otra, con la capacidad económica que tiene la gente. Una capacidad que, como es evidente, no es la misma en Castilla La Mancha que en Madrid. Eso provoca diferencias más que considerables a la hora de adquirir prendas de ropa.

Un artículo publicado en el portal web Vogue hacía hincapié en que la comunidad que viene gastando más dinero en ropa en los últimos años es Euskadi, que supera los 500 euros de media por cabeza al año. Por otra parte se encuentra Castilla La Mancha, que es una de las que ha reducido en buena medida su consumo en lo que respecta a este sector. Las diferencias entre ambas son considerables y ponen de manifiesto que las tendencias y el estilo es algo que también puede variar en función de donde vivamos.

No todos los españoles manifestamos el mismo interés por la moda y el estilo. Como suele decirse, esta cuestión “va por barrios”. Y los comercios minoristas son los que mejor pueden conocer esto. Una entidad como HHG, dedicada a la venta de ropa femenina, así nos lo ha contado. Según sus principales responsables, las tiendas cuyos clientes parecen demostrar un mayor interés en este campo son las tiendas vascas, las catalanas y las madrileñas, lugares en los que el poder adquisitivo es bastante mayor.

El estilo, asociado a las tendencias

No cabe la menor duda de que el estilo de cada cual lo van marcando las diferentes tendencias que se van produciendo en cada momento. Un artículo de Diario Información destacaba cuáles iban a ser las tendencias del año pasado, que se centraban básicamente en lo que tenía que ver con logomanía, transparencias y cuadros. En efecto, durante todo el 2018 se pudo comprobar que lo que apuntaba este medio de comunicación era correcto y que todas esas tendencias eran más que una realidad entre la ciudadanía.

Es evidente que, de un año para otro, las tendencias cambian una auténtica barbaridad. Un año en el negocio de la moda son 10 en cualquier otro sector. Y es que pocos nichos de negocio hay que sean tan volátiles y cambiantes como este. Muchos expertos coinciden en añadir que solamente quizá la tecnología sea un aspecto más cambiante que la moda. Y es que, desde luego, las tendencias en ropa siempre se han caracterizado por ser modas muy pasajeras. Esa es una de las cuestiones que le han convertido en un sector de trabajo tan interesante.

Cada vez que se produce un cambio en lo que a temperatura se refiere hay un cambio en lo que guarda relación con la moda. Mientras que se suele apostar por un determinado grupo de colores en invierno, las tonalidades que nos gustan más de cara a los meses de junio, julio o agosto son otras completamente diferentes. Y esto es interpretado a la perfección por el público objetivo del negocio de la moda, que busca variar un pelín su estilo de cara a los meses en los que el calor es el primer y principal protagonista.

Se acerca el verano y seguro que muchos y muchas de vosotras ya tenéis claro qué es lo que queréis comprar y cuáles son las prendas que son más óptimas de cara a estos meses. Este mes de mayo es un buen momento para empezar a hacerse con ellas. Conviene no esperar mucho más, puesto que el calor llegará de repente y nos cogerá desprevenidos. Y ya sabemos lo incómodo que este hecho puede llegar a ser en un momento dado. Lo cierto es que una situación así, tal y como pensaréis muchas de las personas que habéis leído estas líneas, no necesita ninguna presentación.