La formación en Turismo, vital para construir la sociedad española del futuro

El turismo siempre ha sido uno de los baluartes de España en materia económica. No cabe la menor duda de que las características que presenta nuestro país son ideales para tratar de desarrollar cualquier modelo de turismo. Nuestro clima, acompañado de la calidad de nuestras playas, la variedad de ciudades históricas y culturales de la que disponemos, el turismo de invierno (tenemos varias de las mejores pistas de ski de Europa) y la hospitalidad de nuestra gente son los mejores argumentos que ponen a España en el punto álgido del turismo mundial actual.

Dentro de España, hay zonas cuya apuesta por el turismo ha sido clara. Una de ellas es Cataluña, uno de los lugares que recibe una mayor cantidad de turistas todos los años. Y es que todas esas características que hemos comentado que tiene España en lo que a turismo se refiere las tiene la comunidad autónoma catalana. Por eso es una de las que mejor funciona en lo relativo a este tipo de actividad y una de las que mayor futuro tiene puesto en lo que tiene que ver con un asunto como este.

Pero para que España y Cataluña sigan siendo, de la mano, potencias turísticas es imprescindible que se desarrolle un elemento como lo es la formación, que es de vital importancia a la hora de garantizar un futuro y de calidad en este campo. En este sentido, en ambos lugares se está realizando una gran labor y no cabe la menor duda de que eso va a dar frutos más pronto que tarde. Tiempo al tiempo. Podemos estar bastante seguros en lo que respecta a esta afirmación.

La formación en materia turística y de gestión hotelera es una necesidad en España y ya hay diferentes entidades que están apostando por ella. Esto es de vital importancia para la sociedad española y para su futuro, puesto que en este negocio es donde se encuentra la principal aportación al PIB de nuestro país. Los profesionales de Formatic Barcelona, una escuela universitaria en la que destacan grados como el de Gestión Hotelera o Turismo, nos han comentado que no ha habido una demanda de matrículas para este tipo de grados como la que hay ahora. Y es que los jóvenes se están dando cuenta de las posibilidades que se esconden tras este tipo de carreras.

Cataluña, el faro de España en lo que tiene que ver con turismo

Los datos que se están dando en el sector invitan, desde luego, al optimismo más absoluto. Y más en lo que respecta a una zona como lo es Cataluña. Los medios de comunicación se han dado cuenta de ello. Un artículo publicado en el diario El País informaba de que los hoteles de Barcelona habían abierto un total de 1815 camas en lo que respecta al año 2017, una buena prueba de que el sector turístico continúa desarrollándose en el interior de nuestras fronteras.

Y es que Cataluña es una verdadera potencia turística. Según una noticia publicada en el portal web Hosteltur, era la primera zona de España en lo que respecta a capacidad hotelera y la segunda de Europa en lo que tiene que ver con número de pernoctaciones. Los datos son los datos. Y, en este caso, no cabe duda de que la comunidad autónoma catalana juega un papel realmente importante que no debe ser dejado en un segundo plano y que explica muchas de las ventajas que tiene el turismo a nivel nacional.

Y es en Cataluña, precisamente, donde más se está desarrollando una actividad que debe ser inherente al turismo y de la que depende su futuro: la formación. Las universidades catalanas son las que presentan mayores oportunidades en este sentido para los jóvenes. Y la respuesta es tremenda, ya que son muchas las personas que viven en ese territorio que están interesadas en labrarse un futuro profesional dentro de ese campo.

Hay que seguir trabajando en pos de construir la sociedad del futuro. En el caso de España, apostar por el turismo es algo necesario y que nos va a reportar beneficios como sociedad, tanto para nuestras empresas como para nuestras familias. De este modo, estamos convencidos de que en este país hay futuro y de que una crisis económica no va a tener los efectos nocivos que ha tenido la última de ellas. Desde luego, esto es de vital necesidad para garantizar nuestra estabilidad.

El interés por la moda y el estilo, una cuestión territorial

Ha llegado el mes de mayo y, con él, una de las cuestiones que más caracterizan a la primavera: la moda, en concreto lo que tiene que ver con la llegada a las tiendas de nuevos colores y tonos alegres. Son muchas las personas que, llegado este punto del año, se decantan por completar su armario sobre todo de cara a los calurosos meses de verano. Es un mes propicio para ir allanando el terreno para soportar el calor. Y lo es porque ya durante estos días tenemos un anticipo de las temperaturas que están por venir.

Aunque bien es verdad que las tendencias en todos los lugares son más o menos las mismas, lo cierto es que el consumo de ropa es diferente según la ciudad o la región en la que vivimos. Es algo que se viene demostrando con el tiempo y que está relacionado, de una manera o de otra, con la capacidad económica que tiene la gente. Una capacidad que, como es evidente, no es la misma en Castilla La Mancha que en Madrid. Eso provoca diferencias más que considerables a la hora de adquirir prendas de ropa.

Un artículo publicado en el portal web Vogue hacía hincapié en que la comunidad que viene gastando más dinero en ropa en los últimos años es Euskadi, que supera los 500 euros de media por cabeza al año. Por otra parte se encuentra Castilla La Mancha, que es una de las que ha reducido en buena medida su consumo en lo que respecta a este sector. Las diferencias entre ambas son considerables y ponen de manifiesto que las tendencias y el estilo es algo que también puede variar en función de donde vivamos.

No todos los españoles manifestamos el mismo interés por la moda y el estilo. Como suele decirse, esta cuestión “va por barrios”. Y los comercios minoristas son los que mejor pueden conocer esto. Una entidad como HHG, dedicada a la venta de ropa femenina, así nos lo ha contado. Según sus principales responsables, las tiendas cuyos clientes parecen demostrar un mayor interés en este campo son las tiendas vascas, las catalanas y las madrileñas, lugares en los que el poder adquisitivo es bastante mayor.

El estilo, asociado a las tendencias

No cabe la menor duda de que el estilo de cada cual lo van marcando las diferentes tendencias que se van produciendo en cada momento. Un artículo de Diario Información destacaba cuáles iban a ser las tendencias del año pasado, que se centraban básicamente en lo que tenía que ver con logomanía, transparencias y cuadros. En efecto, durante todo el 2018 se pudo comprobar que lo que apuntaba este medio de comunicación era correcto y que todas esas tendencias eran más que una realidad entre la ciudadanía.

Es evidente que, de un año para otro, las tendencias cambian una auténtica barbaridad. Un año en el negocio de la moda son 10 en cualquier otro sector. Y es que pocos nichos de negocio hay que sean tan volátiles y cambiantes como este. Muchos expertos coinciden en añadir que solamente quizá la tecnología sea un aspecto más cambiante que la moda. Y es que, desde luego, las tendencias en ropa siempre se han caracterizado por ser modas muy pasajeras. Esa es una de las cuestiones que le han convertido en un sector de trabajo tan interesante.

Cada vez que se produce un cambio en lo que a temperatura se refiere hay un cambio en lo que guarda relación con la moda. Mientras que se suele apostar por un determinado grupo de colores en invierno, las tonalidades que nos gustan más de cara a los meses de junio, julio o agosto son otras completamente diferentes. Y esto es interpretado a la perfección por el público objetivo del negocio de la moda, que busca variar un pelín su estilo de cara a los meses en los que el calor es el primer y principal protagonista.

Se acerca el verano y seguro que muchos y muchas de vosotras ya tenéis claro qué es lo que queréis comprar y cuáles son las prendas que son más óptimas de cara a estos meses. Este mes de mayo es un buen momento para empezar a hacerse con ellas. Conviene no esperar mucho más, puesto que el calor llegará de repente y nos cogerá desprevenidos. Y ya sabemos lo incómodo que este hecho puede llegar a ser en un momento dado. Lo cierto es que una situación así, tal y como pensaréis muchas de las personas que habéis leído estas líneas, no necesita ninguna presentación.