La cultura del culto al cuerpo a través de la cirugía estética

En pleno siglo XXI, el culto al cuerpo se ha convertido para una gran mayoría de las personas en una auténtica obsesión, seguir los rígidos y estrictos cánones de belleza o lograr una perfecta imagen personal, son los fines que persiguen cada vez más hombres y mujeres en el mundo, ya sea a base de dietas, de pasar horas trabajando abdominales en el gimnasio o a través de operaciones de cirugía estética.

Y hay una zona en el mundo donde “mantenerse bello/a” es además cultural, estamos hablando de Latinoamérica, un continente que se convierte en líder en cuanto al número de operaciones realizadas. Según informe anual dado a conocer por la International Society of Aesthetic Plastic Surgery (ISAPS), sociedad que realiza encuestas a cirujanos plásticos de todo el mundo para proporcionar estadísticas sobre la cantidad y los tipos de procedimientos estéticos que se realizaron durante un año, Estados Unidos, con una cifra aproximada de 6.800 cirujanos plásticos, se encuentra a la cabeza del ranking mundial de intervenciones de cirugía estética, no solo por su elevado número de población sino también por el denominado turismo médico estético, seguido por Brasil, uno de los países más avanzados a nivel de investigación y nuevas técnicas y líder en cuanto al reconocimiento internacional de sus profesionales. 

En este país, en Brasil, más de 5.500 cirujanos plásticos están acreditados ante la Sociedad Brasileira de Cirugía Plástica (SBCP) para realizar su trabajo, tras un larguísimo proceso de formación que dura once años, pues comienza por una licenciatura en medicina, la cual se consigue tras haber pasado con éxito una formación durante seis años, a los que le siguen cinco de especialización, los dos primeros en cirugía general y los tres restantes dedicados a adquirir la especialidad de cirugía plástica y cirugía estética. España ocupa el duodécimo lugar en cuanto al número de intervenciones realizadas por un total de 1.114 cirujanos plásticos censados en el año 2017. Entre todos ellos, nosotros os recomendamos que os pongáis en manos del doctor Rafael Navas, director de la unidad de medicina estética de la clínica Artestética de Albacete, donde a través de la tecnología más vanguardista realizan tratamientos como puede ser la mamoplastia de aumento de pecho que, mediante una cirugía sencilla, permite realzar el contorno de la mujer mejorando el aspecto de unos pechos pequeños.  

A nivel mundial existe una tónica general que demuestra que las mujeres constituyen el mayor porcentaje en cuanto al número de pacientes, con el 84,6% de las intervenciones quirúrgicas y el 87,5% de las no quirúrgicas.

Según la Sociedad Española de Medicina Estética (SEME) las cirugías más demandadas en nuestro país son las siguientes:

  • Mamoplastia de aumento o aumento de pecho. Supone casi el 50% de las cirugías demandas en nuestro país, que se realiza principalmente para mejorar el tamaño y forma del pecho, pudiendo realizarse combinado en la misma operación con una mastopexia o cirugía para elevar y mejorar la forma de las mamas caídas.
  • Liposucción. Consiste en la eliminación de depósitos de grasa en determinadas zonas localizadas del cuerpo como el abdomen, las nalgas, las caderas, los brazos, etc. que no se pueden eliminar de otra manera como dieta, ejercicio físico…, no estando recomendada para aquellas personas que padezcan problemas vasculares, respiratorios o cardíacos. Esta cirugía no es un método destinado a tratar el sobrepeso, la obesidad ni la celulitis, se realiza con anestesia general o anestesia epidural más sedación y puede llegar a ser permanente si el paciente se cuida y lleva a cabo una vida sana.
  • Rinoplastia. Se trata de una operación quirúrgica que tiene como fin conseguir un cambio de aspecto y mejorar la armonía del rostro modificando la forma de la nariz, para ello se puede disminuir o aumentar su tamaño, variar su curvatura, cambiar la forma de la punta o el dorso, modificar el ángulo entre la nariz y el labio superior, etc. A través de esta operación también se pueden corregir problemas respiratorios, traumatismos, etc.     

Otros tratamientos que se suelen realizar de forma común

Además de los que os hemos planteado a lo largo del post, la realidad es que esos no son los únicos tratamientos que se realizan, sino que existen otros muchos que también son comúnmente solicitados. Así, de entre todos ellos, los más realizados son:

  • Otoplastia. La finalidad más frecuente de esta operación es cambiar para reposicionar y reducir unas prominentes orejas, lo que se denomina comúnmente como orejas de soplillo, mejorando así la simetría del rostro. Es una operación sencilla que se realiza con anestesia local y tiene un resultado permanente e inmediato. 
  • Blefaroplastia o cirugía del párpado. Indicada para las personas que deseen mejorar su aspecto facial consiguiendo una mirada más luminosa y rejuvenecedora de los ojos a la vez que eliminan los efectos del paso de los años, deberán someterse a esta cirugía que elimina el exceso de piel y grasa que se encuentra tanto en los párpados superiores como en los inferiores.

Productos de limpieza: ¿contaminan tanto como los coches?

En los últimos meses he leído varios informes que aseguran que los productos de limpieza contaminan tanto como los coches. Una afirmación que, como suele pasar en estos casos, es bastante escandalosa. ¿Estamos hablando de una fake news? Pues ni una cosa ni otra. Como suele pasar en la vida, ni todo es negro ni todo es blanco. Hay tonos grises. Me gustaría dar mi opinión sobre este tema con varios apuntes y estudios que he encontrado.

Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Colorado en Boulder (Estados Unidos) certifica unos resultados preliminares que fueron presentados en la reunión anual de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia que se celebró en Washington. El estudio dice que algunas prácticas culinarias y los trabajos de limpieza del hogar  pueden generan niveles significativos de partículas en suspensión y químicos volátiles, hasta el punto de “alcanzar niveles similares a los de ciudades consideradas muy contaminadas”.

Hay que recordar que los fabricantes de coches optaron por limitar la contaminación de los motores y combustibles ayudando a los sistemas de control de polución. Todo ello con la intención de que a medida que el transporte se vuelve más limpio, esas otras fuentes se vuelven más y más importantes. De esta manera, ponemos la mirada en los inofensivos, a primera vista, productos de limpieza del hogar y productos de higiene personal y derivados. Las cosas que utilizamos en nuestra vida cotidiana pueden afectar la contaminación del aire.

Al parecer en los hogares no se queda toda la contaminación porque cuando ventilamos la cocina o las habitaciones, los productos químicos, los compuestos orgánicos volátiles (COV, procedentes del champú, el perfume y los productos de limpieza), se escapan al exterior y contribuyen a la formación de partículas finas y ozono, lo que constituye una fuente aún mayor de la contaminación atmosférica global del aire que los automóviles y camiones. Esto es lo que dice el informe de los expertos de Colorado.

El estudio consistió en observar durante un mes el aire dentro de viviendas de 1.200 pies cuadrados (111,4 metros cuadrados) en la Universidad de Texas, en Austin, donde se reprodujeron actividades como cocinar una cena completa usuales en fiestas familiares. Al parecer, “Los hogares nunca habían sido considerados como una fuente importante de contaminación del aire”, explicó Marina Vance, académica del centro universitario, quien en 2018 inició un estudio de campo conocido como HOMEChem (Químicos Hogareños).

Por su parte, otro de los investigadores, Joost de Gouw, destacó que “es demasiado temprano para hacer recomendaciones de cambios en las políticas públicas o en la conducta humana”, ya que se necesitan nuevas investigaciones para analizar el volumen de toxinas presente en el aire al interior de los hogares. Una posición un poco más coherente y cabal con la situación.

Según los expertos, su impacto se reduciría si ventiláramos bien la habitación mientras se limpia. Y mucho ojo porque no sólo no leemos las etiquetas para conocer las instrucciones de uso y las advertencias de peligro mediante fichas toxicológicas sino que en ocasiones hacemos mezclas peligrosas. Por ejemplo, utilizamos lejía para limpiar el baño, pero cuando tenemos suciedad que se resiste, en ocasiones pasamos a atacar con algo más fuerte como el salfumán, también conocida como agua fuerte. Atención porque es peligrosa. Lo que muchos no saben es que esta sustancia mezclada con lejía o amoníaco provoca una reacción química que suelta gases tóxicos que pueden provocar desmayos e incluso paradas cardiorrespiratorias.

Los ácidos que contienen también pueden provocar daños en la piel de las manos si no las protegemos con guantes de goma. Afortunadamente en los últimos años todo ha evolucionado. Y ya son muchos los productos de limpieza que son ecológicos. Stocknetvalles es una empresa de detergentes con certificado ecológico. «Nuestros productos están elaborados con ingredientes de origen vegetal que no contaminan», explican desde la marca. Incluso reconocen que muchos de sus clientes acudieron a ellos por problemas en la piel. Con una sola vez que utilizaban productos sin químicos ya notaban el cambio. El problema de los detergentes de lavadora es que siempre quedan residuos en la ropa y al estar en contacto directo con la piel provoca dermatitis a quienes tienen la piel sensible, principalmente por los suavizantes, que son los productos contaminantes por excelencia.

Pero los químicos no sólo comprometen nuestra salud, sino también la del medio ambiente. La mayoría de los tóxicos que contienen se descomponen gracias al tratamiento de aguas en las depuradoras, pero algunos no se eliminan por completo.

Los expertos en interiores y exteriores están colaborando para obtener una imagen más completa de la calidad del aire. Pero lo que está claro es que entre todos tenemos que velar por mantener la calidad en nuestro medio. En resumen, es más ecológico y saludable limpiar frecuentemente con productos suaves para evitar los más agresivos.